Gianinna Maradona no pudo quedarse en silencio luego de que Jana decidiera no acusar al psicólogo Carlos Díaz por la muerte de su padre, y lanzó un fuerte posteo contra su media hermana
“YA ESTÁ. Siento que me pasó un camión con acoplado por encima, pero los hombros se sienten más livianos”, expresó en Stories.
Entonces aludió de forma sutil a la estrategia judicial de la hija de Valeria Sabalain y Diego Maradona: “El corazón sigue destrozado; no todo tiene explicación, indudablemente...”.
“Son culpables todos: los que hicieron y los que no hicieron también. El archivo ya los condenó, ahora esperamos que la Justicia haga lo suyo”, se diferenció de la mirada de Jana.
En sus stories, además, Gianinna replicó un posteo de la cuenta de Instagram Descubriendo_Astrología, donde se puede leer una frase categórica: “Las caretas se empiezan a caer. Lo que no se dijo, lo que se ocultó y lo que se negó... todo encuenta la forma de salir a la superficie”.
El balance de Gianinna del juicio por la muerte de Diego Maradona
Fueron 45 audiencias. A algunas fui acompañada, a otras fui sola con mi termo y mi mate. En algunas lloré desconsolada, me mordí la boca de bronca, me quise arrancar los oídos y también la cabeza.
Quise cerrar los ojos muchas veces y que se me borre para siempre la imagen de la autopsia de mi papá. Me había costado mucho poder guardar en el fondo de mi corazón todo lo que vi el 25 mientras la policía hacía su trabajo y una psicóloga me hablaba al oído.
Grité profundamente cada vez que subí al auto porque no puedo convertir la tristeza en enfermedad. No me lo puedo permitir tampoco.
Me agarré con varios, me faltaron el respeto incansables veces, se creyeron superiores y quisieron defender lo indefendible. En todas sentí odio, una estaca clavada en el pecho y los peores pensamientos cuando volvía manejando a casa.
Desde aquel 25 de noviembre del 2020 la vida de muchas personas no es la misma. Pero a mí me robaron el corazón y a él la posibilidad de seguir disfrutando el amor de sus hijos, sus nietos y todo un pueblo que hoy no olvida y exige ¡JUSTICIA!