La muerte de Indio Solari a los 77 años volvió a poner en primer plano una enfermedad con la que convivió durante la última etapa de su vida: el Parkinson.
Aunque suele asociarse principalmente con los temblores y las dificultades motrices, los especialistas advierten que el impacto de esta condición va mucho más allá de los síntomas físicos.
“Cuando hablamos de Parkinson, muchas veces la imagen inmediata es la de una mano temblando. Sin embargo, para quienes reciben el diagnóstico, la enfermedad implica una transformación profunda de su vida emocional, psicológica y social”, explica el psicólogo Alexis Alderete (MP 85367), especialista en trastornos de ansiedad y entrenamiento en habilidades.

Mucho más que una enfermedad del movimiento
El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta la producción de dopamina, un neurotransmisor fundamental para el control de los movimientos, pero también para procesos vinculados al placer, la motivación y el bienestar emocional.
Por ese motivo, además de síntomas conocidos como la rigidez muscular, la lentitud de movimientos o los problemas para caminar, muchas personas experimentan cambios emocionales significativos.
“La apatía, la ansiedad y la depresión suelen aparecer con frecuencia. Es importante entender que no siempre son una reacción psicológica al diagnóstico, sino que forman parte del mismo proceso neurobiológico que atraviesa el paciente”, señala Alderete.
La sensación de perder partes de la propia vida
Uno de los aspectos menos visibles del Parkinson tiene que ver con la experiencia de la pérdida.
Actividades cotidianas que antes se realizaban de manera automática, como escribir, vestirse o firmar un documento, pueden comenzar a requerir un esfuerzo cada vez mayor.
“Muchas personas describen una sensación constante de pérdida de control, de espontaneidad y de independencia. Esto modifica inevitablemente la percepción que tienen de sí mismas”, explica el especialista.

La enfermedad obliga a reconstruir rutinas y, en muchos casos, a redefinir la propia identidad frente a un cuerpo que ya no responde de la misma manera.
El síntoma que puede afectar los vínculos
Entre las manifestaciones menos conocidas aparece la hipomimia, conocida popularmente como “cara de máscara”.
Se trata de una disminución de la expresividad facial provocada por la rigidez muscular, que puede generar malentendidos con familiares, amigos y personas cercanas.
“Muchas veces quienes rodean al paciente interpretan que está enojado, distante o desinteresado, cuando en realidad sus emociones siguen estando presentes. Lo que ocurre es que le resulta más difícil expresarlas a través del rostro”, detalla Alderete.
Alexis Alderete (MP 85367).“Muchas veces quienes rodean al paciente interpretan que está enojado, distante o desinteresado, cuando en realidad sus emociones siguen estando presentes. Lo que ocurre es que le resulta más difícil expresarlas a través del rostro”.
Este fenómeno puede afectar la comunicación y generar un impacto importante en los vínculos sociales y afectivos.
La importancia de un tratamiento integral
Para los especialistas, el abordaje del Parkinson no puede limitarse únicamente al seguimiento neurológico.
El acompañamiento psicológico resulta fundamental para ayudar a las personas a atravesar los cambios que impone la enfermedad, trabajar el proceso de aceptación y encontrar nuevas formas de sostener proyectos personales y vínculos significativos.

Además, destacan la necesidad de incluir a las familias y cuidadores dentro del tratamiento para prevenir el desgaste emocional que muchas veces acompaña las tareas de asistencia cotidiana.
Tener un propósito también ayuda
Aunque actualmente no existe una cura para el Parkinson, los especialistas coinciden en que mantener actividades significativas puede marcar una diferencia importante en la calidad de vida.
Crear, enseñar, compartir experiencias, desarrollar proyectos o simplemente sentirse útil para otros son factores que contribuyen a preservar el bienestar emocional.
“No detienen el avance de la enfermedad, pero ayudan a sostener algo esencial: el sentido de la vida”, afirma Alderete.

La enseñanza que deja el Parkinson
Tras la muerte del Indio Solari, miles de personas recordaron la forma en que el músico habló públicamente sobre su diagnóstico y continuó desarrollando proyectos artísticos a pesar de las limitaciones que la enfermedad imponía.
Para los especialistas, ese aspecto refleja una de las claves más importantes del proceso: comprender que, aunque el Parkinson modifique profundamente la vida cotidiana, la esencia de la persona permanece intacta.
“La historia, los afectos, los valores y los sueños siguen estando presentes. El desafío consiste en aprender a habitar una nueva realidad sin perder aquello que nos define”, concluye el psicólogo.
Detrás de cada diagnóstico, recuerdan los expertos, sigue existiendo una persona con capacidad de construir vínculos, encontrar nuevos propósitos y seguir escribiendo su propia historia.



