Guardar las velas en el freezer antes de usarlas es un truco casero que circula hace tiempo y que pocos ponen en práctica. El efecto no se nota a simple vista, pero aparece cuando la vela se enciende y empieza a consumirse de una manera distinta a la habitual.
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No es una costumbre arraigada, pero alcanza con unas horas de frío para que la vela responda de otra forma. El procedimiento es simple, no modifica su uso y no requiere nada más que un lugar en el freezer.
El cambio se percibe con el paso de los minutos: la vela dura más tiempo encendida, mantiene mejor su forma y evita que la cera se derrita de golpe. En las aromáticas, además, el perfume se libera de manera más pareja y sostenida.
Por qué recomiendan poner las velas en el freezer antes de usarlas
La explicación de este truco está en cómo reacciona la cera frente al frío. Al pasar varias horas en el freezer, la cera se endurece y cambia su comportamiento cuando entra en contacto con el calor de la llama. Ese detalle hace que se derrita de una manera más lenta y controlada.

En la práctica, esto se traduce en una vela que no se desarma rápido ni pierde forma en los primeros minutos de uso. En lugar de consumirse de golpe, la combustión se vuelve más pareja y estable, lo que permite que la vela permanezca encendida durante más tiempo.
El cambio no se nota inmediatamente: la diferencia aparece con el correr de las horas, sobre todo en velas comunes de uso doméstico, donde el desgaste suele ser rápido y poco uniforme.
Qué beneficios tiene aplicar este truco casero
Además de alargar la duración de la vela, el paso previo por el freezer trae otras ventajas prácticas que mejoran su uso cotidiano y evitan problemas frecuentes. Entre los beneficios más destacados se encuentran:
- La vela se consume más lento y dura más tiempo encendida.
- Se reduce el goteo de cera sobre muebles y superficies.
- La combustión es más pareja y estable.
- En velas aromáticas, el perfume se libera de manera gradual.

Estos efectos hacen que la vela sea más predecible durante su uso, algo especialmente útil cuando se la prende durante varias horas seguidas o en situaciones puntuales donde se busca que rinda sin tener que reemplazarla rápido.
Cómo hacerlo correctamente y qué tener en cuenta
Para aplicar este truco no hace falta congelar la vela durante días. Con dejarla en el freezer entre dos y cuatro horas es suficiente para lograr el efecto buscado. No es necesario esperar a que vuelva a temperatura ambiente: se puede encender directamente.
Conviene colocarla dentro de una bolsa o envuelta en papel para evitar que tome humedad o absorba olores del freezer. Es un detalle simple, pero ayuda a conservar mejor tanto la cera como la mecha.
No se recomienda repetir el proceso muchas veces con la misma vela. El frío cumple su función antes del primer uso y no hace falta volver a hacerlo cada vez que se la apaga y se la vuelve a prender.



