En uno de los barrios más tradicionales y exclusivos de la ciudad de Córdoba se levanta la residencia donde Carlos “La Mona” Jiménez construyó buena parte de su historia personal y artística.
En el Cerro de las Rosas, rodeada de árboles añosos y jardines cuidados, la mansión del ícono del cuarteto combina comodidad, privacidad y un fuerte vínculo con su gente, esa que lo acompaña desde hace más de cuatro décadas.
La fachada de ladrillo claro se funde con la vegetación del entorno, generando una imagen serena que contrasta con la intensidad de los escenarios que marcaron la carrera de La Mona Jiménez.

Pero puertas adentro —y especialmente en el patio— se respira el verdadero espíritu del artista. Las palmeras altas, el verde que domina cada rincón y los amplios espacios abiertos convierten al exterior en un pequeño oasis urbano, pensado tanto para el descanso como para los encuentros.
Ese patio es, además, escenario de uno de los rituales más emblemáticos de la vida de La Mona. Cada 11 de enero, día de su cumpleaños, la casa se transforma en punto de peregrinación para cientos de fanáticos que se acercan a saludarlo.

LA MANSIÓN DE LA MONA JIMÉNEZ
La conexión con su público no se limita al ámbito privado. A pocas cuadras de su hogar, sobre la avenida Rafael Núñez, La Mona llevó su historia a un nuevo nivel con la apertura de su propio bar museo, un espacio que mezcla gastronomía, música y memoria.

Inaugurado en 2022 en conjunto con la cadena Johnny B. Good, el megalocal se convirtió rápidamente en una atracción para turistas y fanáticos. En su interior, el recorrido por la carrera del cantante se materializa en vitrinas con tapas de discos, trajes originales de escenario, botas icónicas y fotografías que repasan décadas de shows multitudinarios.

Cada objeto funciona como una pieza de museo, pero dentro de un ambiente moderno y vibrante.



