Un 42% de los argentinos agrega a sus jefes a las redes sociales

 La separación entre lo laboral y personal tiene gran importancia para los latinoamericanos, y sobre todo para los argentinos. 

Un 42% de los argentinos agrega a sus jefes a las redes sociales
Un 42% de los argentinos agrega a sus jefes a las redes sociales

Los latinoamericanos siempre se han caracterizado por formar amplios vínculos con sus compañeros de trabajo, a diferencia de muchos otros países del mundo. Por ejemplo, en la Argentina 8 de cada 10 trabajadores tienen en sus redes sociales a muchas personas que pertenecen a su entorno laboral.

A diferencia de Japón, un país muy conservador en cuanto a las relaciones laborales, este continente siempre ha estado compuesto de personas que aman socializar incluso estando en la oficina o lugar de trabajo.

Gracias a un estudio realizado por la compañía Randstad Workmonitor para el segundo trimestre de 2018, se ha determinado que Argentina efectivamente se encuentra entre los primeros países enfocados en entablar relaciones interpersonales con las personas que laboran con ellos. 

Cabe destacar que el estudio fue realizado en 34 países y Argentina estuvo 18 puntos por encima del promedio.

Pero si bien esto sucede, no pasa lo mismo al momento de hablar de las relaciones con sus jefes o personas de autoridad. Ya que tan solo el 42% de los argentinos agregan a sus superiores en redes diferentes a LinkedIn.

A su vez, se analizó la preferencia de edad que deben tener los jefes para los argentinos y que los mismos puedan sentirse bien en su entorno. En ese sentido, se calculó que el 75% de estas personas prefieren que sus jefes sean mayores que ellos o al menos de su misma edad.

Los demás países arrojaron cifras bastante similares, ya que al menos Brasil resultó con un 86% de socialización en el trabajo por medio de redes sociales, siendo el más alto de toda la región.

El tema laboral es bastante delicado para los trabajadores y se trata de una especie de separación muy marcada entre lo que es una persona en el empleo y lo que es fuera de él. Por lo tanto, es entendible que las cifras arrojen preferencias con tendencia a no incluir en la vida privada a los jefes.