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Rodrigo Lussich, íntimo: "Volví a abrir las aplicaciones de citas y muchos piensan que soy un fake"

El conductor -junto a Adrián Pallares- de Socios del Espectáculo, habló con Ciudad en Ida y Vuelta, una charla relajada y muy personal. 

Rodrigo Lussich, íntimo en el Ida y Vuelta: la entrevista completa

Rodrigo Lussich (49) es el invitado de esta semana en el Ida y Vuelta de Ciudad. Con su pícara sonrisa y su atrayente forma de relatar historias, reveló aristas poco conocidas de su vida familiar nómade, cómo es en las cuestiones del amor y la pareja, de dónde nació su vocación por los medios y su gran presente laboral en la conducción del exitoso ciclo Socios del Espectáculo junto a Adrián Pallares por eltrece.

En esta nueva sección, los famosos hablan relajados sobre su vida con una serie de preguntas estandarizadas y otras repreguntas que van surgiendo según el personaje. Se estrena en exclusiva todos los viernes en el sitio y en nuestros Facebook e Instagram.

-¿A quién admirabas de chico?

-Mi primer referente era Andrés Percivale. Era el (Marcelo) Tinelli de su época, no por el rol sino por importancia. Conducía programas en la televisión argentina. Se veía mucho en casa de mis abuelos en Uruguay. Programas como La noche de Andrés, Retratos de Andrés. Después juntaba a mi familia, mi abuelo tocaba el piano, yo era Andrés y jugábamos a “La dama del retrato” que era una sección del programa en la que los invitados tenían que adivinar quién era el personaje.

-¿Ya te veías en la tele?

-Totalmente. Apareció de muy chico eso en mi vida, ese rol de conductor/animador. Después vendría la carrera en la que uno fue haciendo todas las postas. De todas maneras, estaba en el objetivo.

"Soy caprichoso con respecto a los sentimientos. Sobre todo cuando quiero algo y no lo tengo. Me cuesta soltar y cortar".

-¿Qué otros juegos relacionados a los medios hacías en tu infancia?

-Hacía programas como si la cámara estuviera ahí. Inclusive con una tía muy querida que falleció joven teníamos toda una rutina. Ella era absolutamente admiradora de Rafaela Carrá, entonces hacíamos shows en los que ella cantaba y bailaba las canciones y yo era como su “Susano”. Nos maquillábamos, nos vestíamos y hacíamos nuestros shows. Duraba toda la noche, en su habitación, y para nosotros la cámara estaba ahí. Hacíamos un programa de televisión, con cortes, publicidad. Aparte, los padres de ella, que eran gente grande, no dormían en toda la noche por todo el ruido. Era toda una parafernalia.

-¿Cómo eran esos otros adultos que te rodeaban, además de tus padres?

-Esta tía que te digo era la hermana de la segunda mujer de mi padre y todo esto pasaba en la casa de los abuelos de una hermana mía. Me pasó que tuve muchas duplas de abuelos políticos por las nuevas parejas de mis padres. Por otro lado, los tíos de mi madre, que eran mis tíos abuelos, para mí fueron mis abuelos. Yo tenía abuelos por parte de mi madre pero mi abuela estaba enferma y mi abuelo, papá de mi mamá, la abandonó de chica. Entonces en el día a día estaban estos tíos abuelos que hacían el rol de abuelos. En su casa pasaban muchas cosas. Pero como yo a su vez tenía otros “padres” y otras “madres” aparecían también otros "abuelos", que son abuelos de mis hermanos, así que tuve propios y prestados. Todos queridos, entrañables. Lamentablemente muchos se han ido relativamente jóvenes.

-¿Algo que extrañes de tu vida nómade y esos años en los que con tus padres, hermanos y amigos iban viajando por Brasil?

-No la extraño. Me he hecho un tipo muy conservador, bastante hogareño, cerrado, no soy de moverme en grupos numerosos. Después sí me encanta viajar, voy a buenos hoteles, por ejemplo. No viajo en primera, pero sí me busco un lindo hotel, un all inclusive.

-¿Preferís un all inclusive a una posada más rústica?

-Según el lugar. En Búzios elijo una posada lo más 5 estrellas posible, pero si es en el Caribe, sí elijo un all inclusive. Me gusta la vida de hotel. La vida en carpa y dormir con gente amontonada no la extraño

-¿Pero si te pongo una carpa acá, la armás en cinco minutos?

-No, no, no. Nunca colaboré en el armado porque siempre estaba furioso. De hecho, cuando he ido a alguna nota turística por un programa que hacía al principio de mi carrera, la he pasado horrible. Aparte dormir con gente con la que uno no elige es muy difícil. Dormir es algo de uno y, en todo caso, de alguien con quien uno elige hacerlo.

"Ya no sé si podría hacer un programa de espectáculos de otra manera. A cara de perro, forzando tensiones que no existen… ¡qué cansador!"

-Viviste una experiencia de crianza muy libre en muchos sentidos, ¿qué cosas rescataste para tu vida de eso y qué otras elegís no repetir?

-Lo que me marcó o me enseñó fue todo el tema del desprendimiento. La vida nómade me ayudó a salir de situaciones donde he sentido que el techo me tocaba la cabeza, ya sea en el trabajo o en relaciones. Gracias a la vida nómade aprendí a tener como un radar, aunque me puede salir mal por supuesto. Pero soy un convencido de que la vida compensa los riesgos. Cuando uno patea tableros con fundamentos, la vida te lo devuelve para bien. Siento que 9 de cada 10 veces que te tirás al vacío, el paracaídas aparece. Claro, lo que pasa es que la décima no la contás, ja, ja, ja. Mirá, por ejemplo, en un momento dejé de conducir programas y me fui a hacer panel y sentí que era “perder” para “ganar”. Sin ser soberbio, siento que hay que ser valiente. Y eso se lo debo a la vida nómade, a ese instinto de supervivencia y a mis viejos. Siempre se arreglan las cosas, solo una no tiene arreglo y lo sabemos todos.

-¿Y con los afectos?

-Ahí es más difícil. Cuando te dejan, no sos correspondido o vos no correspondés a alguien, hay otros daños colaterales porque cuando aparece la cuestión afectiva es más complicado. Cuando dejás un trabajo es cuestión de plata o ego. Pero con respecto a los sentimientos, soy caprichoso. Sobre todo cuando quiero algo y no lo tengo. Me cuesta soltar y cortar.

-¿Estás en ese momento ahora?

-No, ahora no porque terminé una relación de mutuo acuerdo. Soy de la idea de que las relaciones se construyen y se “destruyen” de a dos. Después si hay uno que deja y otro que es dejado, sufren los dos igual. Pienso que el duelo de una separación es un estado civil en sí mismo. No es ni divorciado ni casado. Es “separado”. Y dura un tiempo. El durante de las separaciones es de las situaciones más feas que uno puede vivir. Estoy en esa, “estado civil: separado”. Uno arrastra cosas, duelos, encuentros, desencuentros, intentos, nostalgia, extrañar, sentimientos contradictorios. Hay que pasarlo, no queda otra.

-¿Cómo viene el tema en Instagram, recibís muchos mensajes con propuestas?

-Mucho menos de lo que se puede fantasear. O al menos yo no habilito tanto. Igual me abrí de nuevo las aplicaciones de solteros. No le tengo ningún tipo de prurito. Muchos piensan que es un fake cuando ven mi foto, pero soy yo. Lo hago un poco más para "mirar el mercado", después concretar algo es otra cosa. Aparte estás al pedo, estás solo y mirás ahí. Prefiero eso a ir a un boliche. Voy a cumplir 50 años. Ya fui a los 20, a los 30 y hasta los 40. Hoy ya no me da el cuero, el cuerpo, las ganas. Esperar hasta las 2 o 3 de la mañana para entrar, todo ese ritual nunca me gustó. Aparte siempre fui a los boliches“cazar”. He bailado circunstancialmente para pasar la situación pero siempre he ido a eso, conocer a alguien.

-Hacés reír a muchas personas con tu particular humor, ¿a vos qué te hace reír?

-A mí me hace reír el humor antiguo, la sit-com, el chiste fácil, “de balneario”, (Alberto) Olmedo. Cómicos que hoy no sé si tendrían lugar con esta deconstrucción que estamos viviendo. No me hacen reír los instagramers, los tiktokers, los reels. No me llama esa cosa de pasar, pasar y pasar. Como también pienso que yo no los hago reír a ellos, eh. Mi humor es para gente más grande, no tengo llegada con el piberío, no tengo “match”. Puede seguirme alguna gente joven. Mi comunidad es de mujeres de más de 40 años y yo trabajo para ellas. No quiero ir a conquistar a un público que sé que no me va a seguir, no soy Nico Occhiato. Para eso está él u otros chicos. Qué sé yo… Migue Granados. Me parecen re capos pero no comparto el lenguaje, el código, no lo sé manejar. Y aparte no es el tipo de humor que a mí me llega. Por eso creo que hay para todos. Y por eso me gusta trabajar para el público que me quiere ver. Tenés que ser muy popular, no sé, Tinelli. Son elegidos los que trabajan para todo el público.

-Pero los niños sí te siguen.

-Sí, es verdad. Niños, sí. Niños, sus madres, tías, abuelas y a veces algún marido de esas mujeres. En cuarentena tuve un gran salto y muchos de esos maridos me empezaron a ver y se amplió mi público. El chimento igual es un género con mucho más prejuicio. Por ejemplo, yo hago radio todas las tardes en Pop (ATR, lunes a viernes de 16 a 19 hs.) y no hago chimentos pero hay gente que no lo escucha porque piensa que hago chimentos. Hago humor.

-¿En qué gastaste la primera plata que ganaste?

-Gané poca plata durante mucho tiempo. Siempre fui malo para negociar eso. No gané plata grande en este laburo todavía. Me va bien, me pagan bien pero no lo que la gente fantasea. Y mucho tiempo gané poca guita. Entonces era para lo cotidiano, para el alquiler, los gastos. Cuando me empezó a ir un poco mejor, empecé a viajar. Saqué el pasaporte a los 40 años. Ahí conocí el mundo por fuera del Mercosur.

-Conocés mucho Brasil porque viviste en muchas de sus ciudades de chico, ¿qué lugar recomendás?

-Bueno, Río le gana a cualquier lugar. En épocas donde el dólar era más accesible, me ido a pasar el fin de semana. Hoy sería imposible. Búzios es precioso, todo el norte: Bahía, Morro de San Pablo, Maceió, Natal. Florianópolis, al sur, también. Brasil es todo lindo. Pero bueno, después empecé a viajar por fuera del Mercosur, como te decía. Fui tres veces a Nueva York, conocí el Caribe, San Francisco. Hice un viaje solo a París, Barcelona y Roma y lo pasé divino. He gastado en viajar y siento que es una inversión.

-¿Momento laboral favorito de tu vida?

-¡Este! Había tenido uno muy bueno que había sido mi época en AM. Pero a partir de Intrusos, de ahí para adelante, hasta este presente inmejorable. El programa que hago con Adrián es el que siempre quise hacer. Nos va bien por suerte, pero si no nos fuera bien, también sería el programa que siempre quise hacer. Ya no sé si podría hacer un programa de espectáculos de otra manera. A cara de perro, forzando tensiones que no existen… ¡qué cansador! "Último momento" que no tienen sentido con música tremenda y fuego en la pantalla para hablar del esguince de La Griega Xipolitakis. Lo padecí en un momento en Confrontados. Amaba ese programa pero me forzaba a un impacto que no siempre era real.

"Ahora que estoy separado, me abrí de nuevo las aplicaciones de solteros. No le tengo ningún tipo de prurito. Muchos piensan que es un fake cuando ven mi foto, pero soy yo".

-¿Cómo sentiste el cambio a eltrece?

-Un tobogán a la manera más lúdica de hacer televisión. América es un canal más periodístico y había que “cuidar” un poco la marca Intrusos, que a su vez te contenía. En cambio, eltrece es un canal más ligado al entretenimiento y se acopló todo de una manera divina. Aparte todo está al alcance, hamacas, luces, pantallas, escalones con colores que se prendan, escaleras de espejos. Es a todo dar. La llega a eltrece ha sido como el Paseo del Bajo acá en el centro, fluye todo, ja, ja, ja.

-¿Mejor cita?

-Uh… Un montón. A veces para algo más breve o también comienzo de relaciones. Mis primeras citas con Juampi fueron muy soñadas, ir a comer, de ir a casa, tomar un vino. Más bien románticas. A mí me gusta mucho eso. Son elegidas y contadas. El amor es la excepción, no la regla. Entonces, que te pase todo eso, las maripositas en la panza, querer ver al otro y estar deslumbrado, pasa poco.

-¿Algún romance con algún famoso?

-Sí, pero nunca lo vamos a decir.

-Si pudieras volver el tiempo atrás y cambiar una cosa de tu vida, ¿cuál sería?

-Un tema que me ronda la cabeza es el de la paternidad. Si hubiera podido tener algunas cosas más claras siendo más chico, que todavía tardo en madurarlas, habría tratado de generar un hecho relacionado a la paternidad de más joven. Hoy tendría un hijo de veintipico de años. Lo cual igual me parece un montón. Pero por edad, podría haber sucedido. Aparte yo a los 22 o 23 todavía salía con chicas. Eso hubiera estado bueno, creo que me habría cambiado las prioridades. No sé si mi carrera hubiese sido igual, pero sí sé que quizás habría tenido alguna otra "prosperidad" para un hijo.

-¿Es algo que descartaste?

-No. Lo estoy evaluando. En realidad es ir y hacer algo con respecto a la adopción. Creo que va a venir con los 50 años cumplidos, que se vienen este 30 de noviembre.

-¿Al cumple de qué famoso te gustaría que te inviten?

-Son muy divertidos los cumples de Marley, re power. Después no me invitó más, pobre de mí, ja. Dejamos de frecuentarnos. Las fiestas de los famosos son muy divertidas. Al de (Darío) Barassi, por ejemplo, me gustaría ir. Una fiesta en la casa de Susana (Giménez) también debe estar buena, no sé ahora que está más grande, pero en su momento, seguro. También a veces esos fiestones de famosos son medio vacíos, es ver quién te ve o estar, pertenecer, porque te da cierta jerarquía. Pero bueno, también en algunos casos son divertidos.

-¿Algo que hacés que no le contás a nadie?

-Y bueno pero como no le cuento a nadie no lo voy a contar. Hay cosas que uno se guarda, ja, ja.

-¿Te arrepentís de algo que hiciste? ¿O que no hiciste?

-No quiero pecar de soberbio. Hay cosas que me he cuestionado pero no al punto del arrepentimiento. Por ejemplo cuando me fui de Infama me lo replanteé, pero después vinieron otras cosas. Era un paso que tenía que dar para que se den otros. Pero en general no soy de arrepentirme de las decisiones laborales, incluso de las más alocadas como cuando me fui a trabajar un año a Mar del Plata en 2009 en Radio Brisas. Nunca me arrepentí. Fue necesidad plena. Desintoxicarme de (Viviana) Canosa por un lado, de algunos amores que habían terminado, por otro. Y también fue un recomenzar. Hice un programa de radio que marcó mucho mi pulso como conductor. Si no hubiera ido, eso no habría pasado.

"Un tema que me ronda la cabeza es el de la paternidad (...) Lo estoy evaluando. En realidad es ir y hacer algo con respecto a la adopción. Creo que va a venir con los 50 años cumplidos, que se vienen este 30 de noviembre".

-¿Con quién no volverías a trabajar?

-He trabajado como panelista con conductores que he sentido que no me han tenido mucho en cuenta, pero creo que también le puede pasar a algún panelista que labure conmigo. Nunca es personal, a veces es funcional. Tal vez yo no era funcional en esos casos. También es una cuestión de tiempos y plazos. No volvería a trabajar con Canosa pero no porque la odie sino porque ya pasó. Tampoco con (Jorge) Rial, y tuve una excelente experiencia, ni con (Alejandro) Fantino, con quien tuve una breve experiencia. Y cuando digo nunca tampoco lo sentencio porque el archivo te mata y la necesidad te sentencia.

-¿Quién es el o la mejor periodista de espectáculos del país?

-Bueno, Rial no se dedica al espectáculo en sí mismo ahora, pero de a ratos lo vuelve a hacer y siento que tiene eso en la sangre y lo hace como nadie. Más allá de las diferencias que puedo llegar a tener a nivel personal, siento que tiene un manejo del show, un histrionismo y una profundidad cuando quiere ir a temas serios que lo convierten en un número uno.

-¿Cómo fue tu experiencia laburando con él?

-Muy buena. Ha sido tremendamente generoso conmigo. Me ha entregado prácticamente su programa para que lo modifique. No tengo nada para decir. Aparte he aprendido mucho viéndolo. Un día nos dijimos mutuamente por mensaje que nos mirábamos mucho estando al aire. Y me dijo: "yo me quedo mirándote y también aprendo". Para mí fue súper fuerte. Es un absoluto referente del show para hacer este género. Él lo hace como nadie con un montón de recursos y eso lo hace el número uno.