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Moria Casán detalló cómo acompañó a Sofía Gala en su lucha contra las drogas: "A escondidas, me hice un juego de llaves de su casa"

La One habló de la etapa "oscura" de su hija y de su seguimiento para ayudarla a salir de las adicciones.

Moria Casán detalló cómo acompañó a Sofía Gala en su lucha contra las drogas
Moria Casán detalló cómo acompañó a Sofía Gala en su lucha contra las drogas

Famosa desde la cuna, la vida personal y artística de Sofía Gala siempre acaparó la atención de la prensa, incluso en los momentos más difíciles de su vida.

Frontal y directa, Moria Casán no ocultó el distanciamiento que vivió con su hija, en una etapa en la que la joven actriz consumía drogas. Ahora, a varios años de distancia de esa problemática, la One dio detalles de su valioso "seguimiento" en la recuperación de Sofía.

"Yo sabía que Sofía había entrado en zonas muy oscuras. Sabía todo lo que ella hacía. Yo me hice a escondidas un juego de llaves de su casa, porque ella no me las quería dar, hasta que un día sirvió que yo las tuviera".

"Cuando hablaste de tu hija y de sus adicciones vos dijiste 'yo nunca le estuve encima. Yo era un GPS que sabía dónde estaba. Sabía que iba a salir'", le comentó Catalina Dlugi a la diva en Agarrate Catalina, dándole la palabra para que Moria cuente cómo sostuvo a su hija en esa compleja realidad.

Sin rodeos, Casán ahondó en el tema: "Yo sabía que Sofía había entrado en zonas muy oscuras. Por supuesto que yo sabía todo lo que ella hacía. Yo me hice a escondidas un juego de llaves de su casa, porque ella no me las quería dar, hasta que un día sirvió que yo tuviera un juego de llaves. Pero no voy a entrar en esos detalles".

"Yo fui a un psicólogo con ella, especialista en drogas, que me dijo que Sofía no era una mujer adicta... Yo tenía los teléfonos y las direcciones de todos sus amigos... Fui una especie de inspector".

Reservando datos íntimos, Moria Casán agregó: "Yo fui a un psicólogo con ella, especialista en drogas, que me dijo que Sofía no era una mujer adicta, que era como un árbol joven en una maceta muy chiquita. Se había rodeado de gente mayor. Pero no tenía características adictivas. Entonces descomprimí. Porque a una mujer casada, que tiene hijos, que sabe lo que es la vida, no le podés andar diciendo ‘¿estás fumando?’. Lo que sí da es el seguimiento total. Yo tenía los teléfonos y las direcciones de todos sus amigos, o de las personas con quienes podía conectarse. Fui una especie de inspector. Siempre la sobrevolé hasta que un día cortamos (relación) en un programa de tele, que me broté. Ahí se pudrió todo. Estuvimos un mes sin hablarnos hasta que ella me llamó y me dijo 'voy a curarme'. Lo decretó y ganó. Dante (su segundo hijo) trajo limpieza total".