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Gastón Pauls, un hombre renacido: "Trabajo todos los días desde hace 13 años para no recaer en las adicciones"

El actor habló de la serie Mi amigo hormiga y su ciclo de entrevistas Seres libres en el que busca concientizar sobre adicciones.

Gastón Pauls, un hombre renacido: Trabajo todos los días desde hace 13 años para no recaer en las adicciones
Gastón Pauls, un hombre renacido: Trabajo todos los días desde hace 13 años para no recaer en las adicciones

La pandemia de Covid-19 puso en jaque a las producciones audiovisuales argentinas por algunos meses. Pese a todo, algunos realizadores se animaron a ir más allá y comenzaron a experimentar distintas formas de expresarse en pleno aislamiento.

Una de estas ficciones es Mi amigo hormiga, una serie que se estrenó recientemente en Flow y en la que Gastón Pauls tiene una participación especial junto a El Purre, Malena Ratner y Manu Ramos. Pero además, el actor estrenó Seres libres, un ciclo de entrevistas con personalidades que han sufrido de adicciones, con el que busca ayudar a aquellos que pasan por una situación similar.

En diálogo con Ciudad, Pauls habló sobre su presente sin dejar de lado el infierno que vivió durante su juventud y que pudo superar gracias a la ayuda de otros que han pasado por la misma situación.

-¿Cómo fue filmar en pandemia Mi amigo hormiga?

-Que me hayan llamado ya fue un regalo, un orgullo, y esto lo digo porque yo tanto a Malena Ratner como a El Purre (José Giménez Zapiola) y a Manu Ramos los conocía por distintas por distintas situaciones. Con Manu habíamos compartido una película, sin cruzarnos, sobre Luis Palau, al Purre lo había ido a ver al teatro con mi hija en Go! Vive a tu manera y a Malena la conocía porque habíamos compartido una vez una lectura en un homenaje. Entonces para mí era un orgullo porque creo que son todos pibes jóvenes que tienen la edad que yo tenía cuando arranqué, porque veo que no se quedan quietos, porque veo que están generando cosas, porque veo que tienen inquietudes y me parece interesantísimo que no se queden en lo en lo conocido y que siguen buscando. También tuve a posibilidad de laburar con Diego Oria, el director, con quien fue muy lindo colaborar (…).

"El programa Seres libres tiene que ver un poco con mi historia, con mi etapa de consumo, pero por sobre todas las cosas con mi etapa de 13 años de recuperación. Siempre creí que era una buena manera de poder pasarle el mensaje a la gente que todavía sufre".

-¿Cuándo filmaron la serie y cómo superaste el condicionamiento de la pandemia?

-Se filmó en octubre de 2020. En cuanto a la historia, para mí el reencuentro entre un padre y un hijo siempre es emotivo y lo que tratás de hacer como actor es jugar con las reglas del juego. Si las reglas del juego dicen no te podés abrazar, contenés más la emoción y la emoción termina yendo a los dos codos que se unen en este sentido. Igual, lo lindo de laburar en la escena que hice con El Purre es que él es un actor natural, que está ahí, que está presente, es generoso, humilde, sensible y es verdadero. Yo no nunca había trabajado con él, pero fue muy sencillo, fue absolutamente relajado el rodaje, perfecto.

-¿Te identificás de alguna forma con El Purre teniendo en cuenta tus comienzos?

-Cuando veo cuando veo chicos jóvenes haciendo programas que funcionan y que generan cierta atracción en el público joven, inevitablemente me voy veintisiete años atrás, cuando yo arranqué, y cómo te cambia la vida, cómo cuesta a veces salir a la calle por la locura de los fans, de la de las cámaras y de la prensa también. Entonces me da me da mucha ternura, y por eso digo que para mí lo más lindo de eso que tienen El Purre y Malena es que de todas formas están con los pies sobre la tierra, están ubicados en tiempo y espacio, que es lo más difícil a veces porque esto te puede volar un poquitito.

-Comenzaste Seres libres por Crónica TV donde volvés a la conducción después de mucho tiempo con entrevistas a famosos y a personas de todos los estratos que han sufrido de adicciones. ¿Cómo se te ocurrió hacer este formato?

-En realidad tiene que ver un poco con mi historia, con mi etapa de consumo, pero por sobre todas las cosas con mi etapa de 13 años de recuperación. A fines del 2007 arranqué mi recuperación, y en todos estos años trabajo diariamente para no recaer y para seguir sano, limpio, lo que lo que empieza a ocurrir es que te encontrás con mucha gente en el camino que está en la misma que vos, que está tratando de vivir bien, limpio. Entonces siempre creí que era una buena manera de poder pasarle el mensaje a la gente que todavía sufre. No hace falta que lo diga yo: en el mundo no está desapareciendo el consumo sino que cada vez hay más consumo. Cada vez hay más consumo de gente cada vez más joven. Yo siempre digo que he visto a un chico de 6 años fumando pasta base o paco. Entonces si la droga llegó a un pibe de 6 años, la droga viene por todo. El ser humano, en su dificultad para vivir bien, está reventando lo poco que queda de la naturaleza y del ser humano mismo. Entonces el programa de alguna manera es eso, es simplemente un mensaje para el adicto que está sufriendo. Mientras estamos hablando, hay alguien que está probando merca o pasta base por primera vez, que está pensando en ir a comprar o que se está muriendo por sobredosis. Entonces el programa trata de prevenir o por lo menos de anticiparle a alguna gente qué es lo que puede pasarle en poco tiempo, con un mensaje a la comunidad por el testimonio de gente famosa, (…) para concientizar de que si le pasó a esa persona, si fue posible que esa persona se puede recuperar, cualquier otra persona de cualquier estrato puede lograrlo también.

"En realidad yo arranqué, como el 99 por ciento de los adictos que terminan consumiendo drogas más fuertes, con el alcohol, que está promocionado a las 2 de la tarde. No estoy diciendo de prohibir el alcohol, todo lo contrario, para mí no hay que prohibir nada. Lo que hay que hacer es advertir los problemas que puede haber".

-Además de los famosos, en el programa se muestran también los testimonios de personas muy disímiles entre sí.

-En cualquiera de las emisiones del programa habla Fabiana Cantilo, Andrea Rincón, Juanse, Toti Ciliberto, y en el mismo programa habla también un pibe de la Villa 31 o de Ciudad Oculta y también una una persona que está viviendo en Recoleta, Barrio Norte o en Barrio Parque. Mi intención es mostrar que no solo hay consumo en el ambiente artístico, sino que también pasa en el deportivo, en el político, en los quioscos, en el ambiente de los médicos; en todos lados hay consumo. Ojalá fuera solamente un problema de ricos o de pobres, pero es un problema transversal que le ocurre y le puede cagar la vida tanto al que tiene guita como al que no la tienes, al que estudia, al judío, al católico, al protestante o a quien sea. Vuelvo a decir que si la droga llega a un pibe de 6 años quiere decir que puede llegar a cualquiera.

-¿Qué lleva a un chico de 6 años a consumir pasta base?

-Un pibe de seis años que está consumiendo obviamente no lo hace por una falencia moral ni porque está jugando a eso, ni porque tiene ganas o porque es un mal pibe. Un pibe de 6 años que está consumiendo pasta base en una esquina es, antes que nada, una víctima de un sistema que lo deja fuera, que le da la espalda. Y el sistema no es “el sistema”. El sistema está armado y está compuesto por nosotros, por toda la sociedad. Entonces, si no abrimos los ojos, ese pibe se muere y deberíamos tomarlo como una parte nuestra que se está muriendo. Se está muriendo una parte muy importante de nuestra propia alma, de nuestro propio corazón, si no miramos a ese pibe. Y ese pibe, lo dije mil veces, no es un nene que está en un barrio inubicable sino que lo vemos en cualquier esquina.

-Vos comenzaste con tu adicción en un momento muy favorable de tu vida.

-En realidad yo arranqué, como ocurre en el 99 por ciento de los adictos que terminan consumiendo drogas más fuertes, con el alcohol. El alcohol es una droga para muchos, es una sustancia que termina generando violencia, accidentes, asesinatos, suicidios y depresión. Y el alcohol está promocionado: a las 2 de la tarde hay publicidades de alcohol en horario de protección al menor, y un nene de 10 años puede ver como en esas publicidades la gente se está riendo y la está pasando bien, y te hablan del encuentro, del placer, de los amigos, de la risa y de la alegría. No hay ninguna publicidad que demuestre que después esa alegría se transforma en vómito, o en un coma alcohólico o un choque en una esquina, o en un vuelco, un asesinato, o en un hombre borracho golpeando a su hija o a su hijo o a su mujer. La publicidad te muestra la mejor parte y por eso digo que es un tema social porque después nos horrorizamos como adultos cuando los pibes a los 14 están en pedo cuando nosotros, como adultos, le mostramos que el alcohol está todo bien todos los días de la vida. Y no sólo eso, sino que el alcohol es sponsor de varias selecciones deportivas. No sé qué relación de éxito hay entre el alcohol y el deporte, pero nosotros naturalizamos todos los días que el sponsor de la selección argentina de fútbol o de rugby sea una empresa de alcohol. Yo arranqué con el alcohol a los 14 o 15 años, después terminé en la cocaína; pero la puerta de entrada a casi todas las drogas es el alcohol y lo podés comprar a cualquier hora del día.

-¿Y qué te llevó a vos a consumir alcohol? ¿Fue el consumo social?

-Sí, empezó siendo un consumo social y una necesidad, como le pasa a gran parte de los que arrancan a tomar alcohol, de pertenencia, de pertenecer a un grupo. Eso de ‘si éstos lo están haciendo y son cancheros y se ríen yo tengo que hacerlo también’. El tema es que nadie me había advertido lo que podía ocurrir después, y ahí está el gran trabajo de prevención del que hablo. Yo no estoy diciendo de prohibir el alcohol, todo lo contrario, para mí no hay que prohibir nada. Lo que hay que hacer es por lo menos advertir de algunos problemitas que pueda haber, y no poner chiquitito abajo el ‘beber con moderación’ o en la radio cuando te hablan rápido. O sea en la publicidad de alcohol, por ley, tienen que pasar los peligros o las advertencias y te la pasan a una velocidad que no lo entendés. Entonces es una cargada, es un chiste: ¡se nos están cagando de risa!

-Entonces del alcohol pasaste a las sustancias. ¿Cómo pasó? ¿Buscabas algo más potente?

-En realidad lo que ocurre es lo mismo que pasa si a vos te da miedo bailar, pero te emborrachás y bailás; o no podés hablar porque son muy tímido, pero te tomas cuatro botellas de cerveza y te ponés a hablar. Ese mismo mareo, esa misma desinhibición te invita como si dijeras ‘Bueno parece merca y total estoy borracho, dame un poco’. Entonces lo que pasa es que los límites que te ponés, o que vos crees tener, empiezan a ser mucho más difusos. Yo no siento que haya arrancado por una dificultad de mi familia, ni tenía problemas en casa. Lo que sentía era que tenía mucha curiosidad y todos mis amigos bebían, entonces ‘¿porque no voy a beber?’ y después ‘¿porque no voy a tomar? si hay amigos míos que están tomando’. El tema es que algunos lo pueden manejar, y yo no. Yo tengo una enfermedad que hace que para mí un vaso no sea suficiente, entonces necesito 6. Esa es una enfermedad que tenemos los adictos.

"Que me hayan llamado para filmar Mi amigo hormiga ya fue un regalo porque a Malena Ratner, El Purre y Manu Ramos los conocía por distintas por distintas situaciones. Y también tuve a posibilidad de laburar con Diego Oria, el director, con quien fue muy lindo colaborar".

-Decís que estás en recuperación desde el 2007, ¿considerás que esa recuperación es continua es decir que estar todo el tiempo alerta o lo consideras algo superado?

-Mi concepción, que es de que de alguna manera la misma de un montón de gente que consume o ha consumido, y es que esta es una enfermedad que no tiene cura para nosotros, o por lo menos para mí. Lo que tiene es un tratamiento en el cual vos podés vivir bien pero sin consumir. Entonces es una es un trabajo diario que hago con muchísima seriedad y también con muchísimo agradecimiento porque a mí esta recuperación me permite vivir, me permite tener hijos, hablar bien con mis hijos, abrazarlos, quererlos, poder mirarlos a los ojos. Es un trabajo, pero es hermoso.

-¿Cómo es tu rutina como para evitar caer en una tentación?

-Primero trato de agradecer por mi recuperación, de ser agradecido con la vida. Segundo, ir a los grupos anónimos a los que yo voy a escuchar a mis compañeros y compañeras que también me enseñan cómo vivir por este camino. Yo llevo 13 años de recuperación, pero hay gente que lleva 50 años recuperación.

-¿Considerás que tu adicción afectó tu carrera de manera negativa o podías separar tu trabajo de tu vida privada?

-No, de hecho yo hice películas súper exitosas en etapa de consumo como Nueve Reinas o todas las que hice hasta 2007. Para mí el éxito y la carrera, a esta altura ni siquiera lo tomo como una carrera porque en una carrera tiene un premio al final y para mí esto es un camino. Y en el camino, como nos pasa a todos los seres humanos del planeta, a veces te encontrás con días soleados y a veces llueve o cae granizo y te tenés que meter debajo de una cueva. No me afectó. Yo gracias a dios siempre laburé y a esta altura, si hablamos específicamente de cine, hasta hoy, en 25 años, hice 71 películas; o sea que hice casi 5 películas por año. Entonces no me puedo quejar en ese sentido, y estoy agradecido también de la confianza que los directores han puesto en mí.

-Sos uno de los actores argentinos más convocados y tenés una relación muy especial con el público, incluso tus personajes fueron madurando en cierta manera. ¿Qué preferís? ¿La televisión o el cine?

-A mí me gusta más el cine, absolutamente. Me gusta más como espectador que la televisión muchísimo más y por eso como actor trato de trabajar en lo que a mí me gustaría ver. También depende de que te llamen, (…) y a esta altura, vuelvo a decirlo, después de veintitantos años trabajo debo haber hecho 20 programas de televisión, o por ahí un poco más, 6 o 7 obras de teatro y 71 películas. O sea, hay un lugar donde mi experiencia a esta altura es mucho mayor en el cine que en otros ámbitos.