Vaginismo: cuando tener sexo se transforma en un martirio

Te presentamos una guía para entender, tratar y superar, esta disfunción sexual, mucho más común de lo que pensamos.

Al escuchar la palabra vaginismo podríamos pensar que solamente es utilizada por los médicos, pero esto es un error, pues el término hoy en días es parte del vocabulario común y cada vez se hace más presente. Para entenderlo mejor, la escritora Mónica Braun y la psicoterapeuta sexual y de pareja, Alma Aldana, han elaborado un texto que titularon Sexo sin dolor, bajo la edición de Grijalbo. "Nuestro objetivo es ofrecerle al público una guía que incluya las principales características del vaginismo y sus consecuencias, además de un método sencillo para comenzar con el tratamiento del problema sexual, pues las estadísticas de mujeres que lo padecen cada vez son más altas", destaca la sicoterapeuta.


El vaginismo es una disfunción o trastorno sexual; por lo tanto, no una enfermedad que se cure o corrija. "Consiste en un espasmo o contracción involuntaria y persistente de los músculos que rodean a la vagina y ocurre justo ante el intento de penetración, impidiendo el coito, aunque la erección sea firme y haya lubricación", recalca Aldana. Hay diferentes grados de padecimiento, los más leves engloban el sexo con dolor y sangrado hasta la no penetración. Los más severos se caracterizan por no poder introducir ni un tampón, óvulo o uno de los dedos de la propia persona. "Sobra decir que el vaginismo es la causa más frecuente de matrimonios no consumados, como hizo notar en su momento el ginecólogo estadounidense James Marion Sims, quien fue el primero en usar la palabra para referirse a esta disfunción", señala Aldana.

Según los estudios realizados por los especialistas mexicanos, Iván Arango y Claudia Rampazzo, 15% de las mujeres en general lo padecen y 45.3% de las posmenopáusicas lo tienen. Las causas del vaginismo pueden ser de tres clases: orgánicas, psicológicas y sociales. Entre los factores orgánicos se encuentran los siguientes:

— Malformaciones congénitas tales como tabiques vaginales, himen fibroso e imperforado o vagina corta.
— Infecciones que causen vulvitis, uretritis, endometritis o salpingitis.
— Enfermedades y afecciones como endometriosos, herpes genital, hemorroides y vulvodinia.
— Alergia a espermicidas o al látex de los preservativos y diafragmas.
— Cicatrices dolorosas por agresión sexual o por la extracción del útero y los ovarios (histerectomía).
— Tumores como quistes ováricos o pólipos endocervicales.
— Lubricación vaginal insuficiente por falta de estrógenos, diabetes, alteraciones vasculares y neurológicas.
— Adelgazamiento de las paredes de la vagina por vejez.

"Los motivos de padecimiento también puede ser psicológicos. Algunos de ellos son el temor a volver a fracasar al intentar la penetración y no lograrlo, miedo a ser lastimada física o emocionalmente, hostilidad ante los hombres, baja autoestima y miedo al compromiso, entre otros. Por último, las causas sociales son la represión de la sexualidad, no conocer el cuerpo y sus reacciones, la falta de educación sexual, las ideas religiosas y los mitos y tabúes machistas.


"Una vez que la paciente se dio cuenta que algo no está bien, lo más recomendable es acudir a un ginecólogo para que éste evalúe el caso y lo canalice, a su vez, con un sicólogo para realizar una terapia que durará de seis meses a un año", puntualiza la experta. La terapia consistirá en ejercicios físicos, que el especialista irá poniendo semana a semana hasta que la mujer logre tener una relación sexual satisfactoria. Además de varias sesiones de retrospección, en las cuales se llegará al fondo del problema, excavando en los recuerdos.

"Es importante que si la mujer tiene una pareja estable, ésta asista con ella al tratamiento psicológico ya que es de gran apoyo y de alguna manera también involucra su vida sexual", comenta Aldana. La terapia permite que la paciente conozca sus órganos sexuales y sepa que entre sus funciones está el de darle placer y así vaya perdiendo los miedos y frustraciones que le impiden mantener una adecuada intimidad. "Sexo sin dolor busca crear bibliografía acerca de la sexualidad femenina que está muy estudiada pero poco difundida", concluye la psicoterapeuta.

Fuente: El Universal