Ases de espadas

La banda de Lemmy Killmister se presenta el viernes 10 de abril en Buenos Aires. Antes de que llegue la rabia, un repaso por el perfil del trío que cambió el rock duro para siempre.
"Diez canciones en treinta minutos y la forma en que usan sus camperas de cueros. Ellos comprenden el Rock and Roll; la mayoría de la gente no". Las palabras pertenecen a Lemmy Killmister, el bajista y cantante de Motorhead. Las utilizó para referirse a The Ramones, la banda para la que compuso el tema "R.A.M.O.N.E.S" en una clara muestra de afecto, pero también se podría aplicar a Motorhead, quienes reincidirán el 10 de abril en los escenarios porteños. Alguno podrá objetar que Motorhead, que editó su primer disco en 1977, hace la misma música hace treinta años, pero tal vez eso sea lo mismo que en estas tres décadas le aseguró una base de fieles al trío, que se completa con el subvalorado baterista Mikkey D y el violero Phil Cambell.

No hay respuestas inesperadas para explicar por qué Motorhead fue y es una banda capaz de producir más músicos que gente que escriba sobre música (razón por la cual deberíamos estar agradecidos). Alcanza con escuchar el bombo invasor de "Born to Raise Hell" o la voz ultra carrasposa de Lemmy en "Aces of Spades" cantando "Sabés que nací para perder/ y apostar es para los tontos/ pero eso es lo que me gusta a mí/ no quisiera vivir por siempre". Los británicos, considerados pioneros del Speed Metal, decidieron desde siempre definir su música como "Rock and Roll" o simplemente "Motorhead music".

La historia del bigote Kilmister y de sus integrantes es una historia aparte. Vale la pena mencionar, sin embargo, que Lemmy fue durante un corto periodo de tiempo el plomo de Jimmy Hendrix y entre las leyendas urbanas que corren sobre su persona sobresale la que cuenta que el bajista desayunaba cereales con vodka. Y sobre todo vale la pena contar que Lemmy tocaba en una banda antes de Motorhead llamada Hawkwind, un combo de música pesada y psicodélica

Para acompañarlos en este regreso a Buenos Aires estará Almafuerte, con Ricardo Iorio y cía. Entre sus discos hay un puñado de canciones lentas superiores a las pocas de Motorhead. Sobre la espalda de Ricardo Iorio, querido y odiado, nunca ignorado, queda el peso de haber compuesto una de las mejores letras del rock nacional, capaz de rivalizar con cualquiera de las que pobla las antologías: "En las calles de Liniers", de su grupo previo, Hermética, es una aguafuerte suburbana, rabiosa y desesperada. Hoy igual que ayer, es menester que sea rock


Motorhead se presenta el viernes 10 en el microestadio de Argentinos Juniors, Gutemberg 350.