Andate a la...

A todos les desagrada porque es lo que el cuerpo descarta, además de ser muy asquerosa. Pero al parecer, algunos vivos hacen negocios tan buenos, que hasta a sus excrementos le sacan el jugo. Esta es la historia de una lata de heces del artista italiano Piero Manzoni, por la cual se pagaron 124 mil euros. Sí, no es joda.
Imaginamos al martillero disfrazando al producto de frescamente preservado , como si hablase de comida, pero... ¡es caca de humano! ¿Raro no? No tanto. Al parecer en el mundo del arte, el cual no entendemos –disculpen la ignorancia-, es groso romper con los pensamientos comunes y las reglas de la sociedad. Por ende: las heces de un artista pueden valer más que la vida de una persona. ¿Qué queremos decir? Sencillamente que el seguro de vida de un trabajador promedio ni se acerca a los 124 mil euros que se pagaron por una de las 90 latas de excremento que el artista italiano Piero Manzoni había creado en 1961.

El espíritu de "Merde d Artiste" era, justamente, criticar irónicamente al mercado del arte, dispuesto a comprar todo. A los que nada sabemos del tema nos cuesta entender cómo estas latas con caca adentro pudieron llegar a ser consideradas la obra más exitosa de Piero Manzoni. Así como tampoco entendemos que en la subasta realizada en Sotheby s, se batió el récord de la obra, valorada hasta el momento en 60 mil euros.

Haciendo un poco de números, sale a la luz que: el gramo de esta dichosa latita sale a unos 4113 euros, teniendo en cuenta que cada una de las latas tiene más o menos treinta. El contenido de la lata ha sido escrito en varios idiomas como el inglés, francés, italiano y alemán.

Piero Manzoni nació en Soncino, cerca de Milán, en 1933 y murió en 1963 debido a un infarto. No se conoce con certeza cuánto excremento vendió en su vida, pero por lo que se puede ver con la última subasta, de seguro no le faltaron compradores. En su intento por derrumbar las bases del arte también vendió globos de colores con su aliento o la línea del horizonte. Ahora, sumergidos en esta rara vorágine, no vaya a ser cosa que pasemos a creer que cada vez que uno va al baño se convierte en artista... ¿o es así?