Cuando una prenda sale del lavarropas más chica, dura o deformada, la reacción suele ser siempre la misma: resignación o descarte. Sin embargo, en los últimos meses empezó a circular con fuerza un truco casero que propone usar acondicionador de pelo para lavar o tratar la ropa, especialmente en casos de encogimiento o rigidez en las fibras.
El método no es nuevo, pero sí volvió a ganar popularidad entre quienes buscan soluciones simples y económicas para el cuidado de las prendas del hogar. La clave está en aprovechar las propiedades suavizantes del acondicionador, pensadas originalmente para el cabello, pero que también actúan sobre ciertas fibras textiles.
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Algodón, lana y algunas mezclas naturales son las telas que mejor responden a esta técnica, que no reemplaza al lavado tradicional, pero puede ser una alternativa útil cuando la ropa necesita recuperar flexibilidad, tamaño o suavidad.
Para qué sirve usar acondicionador en la ropa
El acondicionador funciona relajando las fibras, algo similar a lo que hace con el pelo. Cuando una prenda se encoge por haber sido lavada con agua muy caliente o secada a alta temperatura, las fibras se compactan y pierden elasticidad.

Al diluir el acondicionador en agua tibia y dejar la prenda en remojo, las fibras se aflojan, lo que permite estirar la tela con cuidado y devolverle parte de su tamaño original. No hace milagros, pero en muchos casos mejora notablemente el estado de la prenda.
Además, el acondicionador puede reducir la aspereza y la estática, por lo que también se usa como alternativa al suavizante, especialmente en ropa delicada o cuando no se quiere sumar productos fuertes al lavado.
Cómo aplicar el truco paso a paso
El procedimiento es simple y no requiere productos especiales. Solo hay que tener paciencia y manipular la prenda con cuidado para no dañarla.
- Llenar un recipiente grande con agua tibia (no caliente).
- Agregar una o dos cucharadas de acondicionador de pelo y mezclar bien.
- Sumergir la prenda encogida y dejarla en remojo entre 20 y 30 minutos.
- Retirar sin retorcer, eliminando el exceso de agua con suavidad.
- Extenderla sobre una toalla y estirarla lentamente con las manos.
- Dejar secar al aire, lejos del sol directo.

Este método funciona mejor en telas naturales. En prendas sintéticas, los resultados suelen ser menores o directamente nulos.
En qué casos conviene usarlo (y cuándo no)
El acondicionador puede ser útil para medias, sweaters, remeras de algodón, ropa interior o prendas delicadas, sobre todo cuando se busca suavidad o recuperar forma. También puede usarse en el enjuague del lavado, en pequeñas cantidades, como reemplazo ocasional del suavizante.
No es recomendable aplicarlo en telas técnicas, ropa deportiva con tratamientos especiales o prendas que requieran limpieza profunda, ya que el acondicionador no cumple la función de un detergente tradicional.
Para evitar el encogimiento desde el inicio, lo más efectivo sigue siendo lavar con agua fría, usar programas suaves y secar al aire. Aun así, cuando el daño ya está hecho, este truco casero se convirtió en un aliado práctico para darle una segunda oportunidad a la ropa sin complicarse.



