Pascuas: la tradición de los huevos de chocolate

El Domingo de Resurrección se cumple la tradición de regalar huevos de Pascuas o de esconder dulces en el jardín. 

El día de Pascua: cuando la religión toma el mayor sentido
El día de Pascua: cuando la religión toma el mayor sentido

Hablar de pascua es referirse al hecho más importante en la historia religiosa: la Resurrección de Cristo que no es más que el triunfo sobre la muerte y el pase directo al Cielo, evento del que se habla en el Domingo de Resurrección durante la misa y del que se habla con especial alegría.

Durante la liturgia se prende el Cirio Pascual que evoca la luz de Cristo una vez resucitado y que se mantendrá de esa forma hasta que se cumpla su ascensión al cielo. Es esa la luz de todo el mundo, de las familias, de todos.

En algunas zonas se hace “un encuentro”, es decir, una procesión en la que coinciden dos grupos de personas: unas que llevan a cuestas la imagen de la Virgen María y otra con la de su hijo Jesucristo.

Aunque en algunos países se esconden dulces en los jardines para simbolizar la alegría de la Resurrección. Entonces los niños deben buscar entre las plantas y árboles hasta dar con la sorpresa, más o menos de esa forma se mantiene la leyenda sobre el conejo de Pascua.

Pero sin duda la tradición más extendida alrededor del mundo es la de regalar huevos de Pascuas o dulces a los pequeños de la casa, familiares y amigos más cercanos.

En ocasiones hay quienes combinan estas dos formas de celebrar, porque dan también gran importancia a la búsqueda de los dulces en el jardín porque eso más allá de un divertido representa la búsqueda por parte de un cristiano de Jesucristo resucitado.

Desde la antigüedad, comer huevos en la Cuaresma significa un sacrificio que se hace para limpiar el alma de todo cristiano. Es por ello que en el Domingo de Resurrección las familias salen con las canastas a compartir estos huevos.