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El papel de la tecnología para afrontar desafíos del sistema energético: competitividad y cambio climático

La tecnología jugará un papel fundamental donde ayudará a afrontar los retos del cambio climático y reducir el consumo energético en edificios y fábricas.

El papel de la tecnología para afrontar desafíos del sistema energético: competitividad y cambio climático. Foto: EP.
El papel de la tecnología para afrontar desafíos del sistema energético: competitividad y cambio climático. Foto: EP.

Al igual que el corazón y músculos necesitan energía para hacer funcionar el cuerpo, prácticamente cada una de las actividades que se realizan en nuestro día a día precisan de una forma u otra de energía, desde que una persona se levanta por las mañanas y prende el interruptor de luz para iniciar su rutina diaria, hasta que pulsa ese mismo interruptor para apagar la luz antes de dormir.

Para los ciudadanos de los países desarrollados disponer de energía es – generalmente – sencillo, por lo que raramente se paran a reflexionar sobre todo lo que hay detrás de que se encienda una bombilla en los hogares, y el tremendo reto tecnológico que supone que esto siga siendo posible en los próximos años, garantizando un acceso universal a la energía, y sin comprometer el futuro del planeta.

La tecnología va a jugar un papel fundamental en esta transición, no solo con la instalación de dispositivos de bajo consumo energético, ya sean electrodomésticos o sistemas de iluminación LED, que ayudarán a afrontar los retos del cambio climático, sino también por la capacidad de usar datos extraído mediante las tecnologías digitales para reducir el consumo energético de edificios y fábricas.

La demanda de electricidad se irá multiplicando en los próximos años. El crecimiento de la población mundial a una tasa de alrededor del 1% sitúa la población para 2040 por encima de los 9000 millones de personas, de las cuales, alrededor de un 65% (6000 millones) vivirán en grandes ciudades. Además, se prevé que vaya mejorando el nivel socioeconómico de varios de los países actualmente en vías de desarrollo, generando por lo tanto también mayor demanda energética.

La Agencia Internacional de la Energía estima que en los próximos 25 años el consumo energético global se incrementará a un 40%. Un 42% se produce en los edificios en los que las personas viven, trabajan o pasan su tiempo libre, debido a los sistemas de climatización e iluminación.

Fuente: DPA