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Sandra Mihanovich contó la mística experiencia con César Mascetti que vivió en su misa

La cantante reveló en PH Podemos Hablar un llamativo momento con Mónica Cahen D'Anvers en una ceremonia religiosa por el periodista.

Sandra Mihanovich reveló la experiencia mística que vivió en la misa de César Mascetti

A un mes de la muerte de César Mascetti, Sandra Mihanovich recordó con emoción al histórico conductor de Telenoche en PH Podemos Hablar y conmovió a todos al contar un especial momento que hubo en la misa que celebró su madre Mónica Cahen D'Anvers para su compañero de vida.

La cantante habló de la mística experiencia que tuvieron. “Cuando cantábamos con Vane y con Sole en la iglesia se metieron dos palomas. Dos palomas en el atrio”, aseguró la artista, para contar la conexión que tenía el periodista con esa ave y su desconocida pasión. 

“César era colombófilo. Soltaba las palomas y volvían. Eran como palomas mensajeras”, reveló Andy Kusnetzoff, amigo del recordado periodista, a pura emoción.

SANDRA MIHANOVICH LEYÓ LA CONMOVEDORA CARTA DE DESPEDIDA DE CÉSAR MASCETTI

Los restos de César Mascetti, que falleció a los 80 años, fueron despedidos este martes 5 de octubre en el Cementerio de San Pedro. Allí, una multitud se acercó para despedir al querido periodista.

Uno de los momentos más conmovedores fue cuando Sandra Mihanovich leyó la carta que César Mascetti escribió a modo de despedida. “Yo calculo que lo mejor que podemos hacer para despedirnos es escuchar lo que él escribió”, dijo.

Acto seguido, la cantante leyó el texto de despedida de César: “Me estoy muriendo en San Pedro, rodeado de durazneros en flor y de naranjos que esperan su turno para dejar caer sus pétalos e inundarnos a todos de su perfume. Estoy en el medio del campo, caminando con mis perros que perciben desde hace días lo que va a pasar... Estoy mirando el río, escuchando las campanas que escuchaban mis abuelos. Estoy por ver volar a las palomas que cubrirán el cielo como todas las tardecitas y que dentro de poco me llevarán con ella para enseñarme el camino. Me estoy muriendo en San Pedro a los 80 años, donde siempre quise morir, junto a la mujer que amo, abrazado a mi familia, ¿Qué más puedo pedir? Me estoy muriendo en paz, con la satisfacción del deber cumplido”.