Lizy Tagliani, feliz con su rol de conductora: "Llegué a los 50 programas... ¡y no me lo levantaron!"

Celebra el éxito de El Precio Justo y habló con Ciudad de todo: cómo está su corazón y la relación con Matilde, la mujer que asegura ser su hermana.

Lizy Tagliani. (Foto: Prensa Telefe)
Lizy Tagliani. (Foto: Prensa Telefe)

A principios de febrero Lizy Tagliani (48) asumió el desafío de convertirse en conductora, nada menos que en la pantalla de Telefe y en uno horario muy competitivo. Y como casi todos los pasos que dio en su vida, también con El precio Justo, la “peluquera”, como ella misma se define, salió adelante.

Instalada en los mediodías del canal de las pelotas, Lizy alcanzó los 50 programas y gracias a su éxito desde la emisora la impulsaron a que los fines de semana haga el especial con famosos. “Creo que la gente me quiere por mi historia de vida. Supongo que también por la honestidad, porque tengo valores inculcados por mi familia muy marcados y eso se nota. Que haya llegado adonde llegué, eso quedó en la gente; y siempre me remarcan eso, que no cambie nunca, que mantenga la humildad y no me olvide de dónde vengo”, afirmaba a Ciudad en febrero.

"Nunca me imaginé este presente como conductora, nunca lo esperé, porque nunca trabajé para esto, si yo soy peluquera"

En una nueva charla íntima con este sitio, Lizy se rió de felicidad por el suceso de su ciclo de entretenimientos: "Llegué a los 50 programas, ¡y no me lo levantaron!".

-¿Cómo te sentís con ese mérito en momentos en que nadie tiene "la vaca atada" en la TV?

-Estoy muy contenta. Me parece que fue ayer que estaba ensayando con cartones que simulaban los juegos en el estudio de Cortá por Lozano. La misma Verónica Lozano una vez participó como una concursante ficticia, y llegar al programa 50 es una emoción enorme.

-¿Te sorprendés cuando te cuentan los buenos números de rating?

-Estoy muy contenta, yo no me meto mucho en el tema del rating, pero sé que nos va bárbaro. ¡Me da vergüenza hablar de esto! El programa crece en audiencia desde que empieza hasta que termina, pero yo no estoy pendiente de lo que pasa afuera, sino en si las cosas me salen bien o cómo vamos en cuanto a la onda. Es un programa muy energético. Necesito saber que lo que hago es divertido y que no resulte pesado para mi público, porque habrá gente a la que no le guste y no puedo hacer nada.

-¿Cuál crees que es el secreto de tu éxito?

-Yo fui televidente durante muchísimo tiempo de este tipo de programas de entretenimiento, con lo cual, algo a mí me gusta o no me gusta. No fui de mirar el programa que era el líder de la franja, sino que miraba otros, aunque perdieran, no estaba pendiente de las mediciones y tampoco lo estoy ahora. Me parece que le importa más a los canales. En las redes parece un tema de plebiscito nacional pero a mí me pasa por el logro de tener un programa propio en Telefe desde donde vine, recorrer toda esa parte de mi historia hasta terminar en la pantalla al mediodía. Lo importante es lo que logré, el resto es un premio extra.

"Pobres hay millones, que salgan adelante, hay muchísimos, gente sin padres biológicos también. Yo no creo que a mi me pasen todas las cosas, por eso no me gusta victimizarme, sino que disfruto de mi historia y de mis logros".

-¿Crees que por tu dura historia de vida el mérito es más grande?

-Ni por mi historia ni por mi condición sexual. Sino porque yo nunca me lo imaginé, nunca lo esperé, porque nunca trabajé para esto, ¡si yo soy peluquera! Todo empezó de forma natural en una suerte de broma, hasta que llegué a un programa de radio, después fui a los boliches a hacer shows, pasé por el Bailando, estuve con Susana Giménez. Todo se fue dando solo, en contraste a lo que yo había planeado para mi vida y lo que terminé logrando. Pobres hay millones, que salgan adelante, hay muchísimos, gente sin padres biológicos también. Yo no creo que a mi me pasen todas las cosas, por eso no me gusta victimizarme, sino que disfruto de mi historia y de mis logros. ¿Diferente a quién soy? Debe haber 300  “Lizys”.

-Siempre fuiste una gran segunda, ya sea de Santiago del Moro en radio o de Verónica Lozano en la tele. ¿Te sentís afianzada como protagonista y conductora?

-Por ahora me siento cómoda con la gente anónima, los participantes. Recién ahora arrancamos con El Precio Justo, especial famosos, y me estoy adaptando para ver de qué temas quieren hablar los conocidos. Pero no puedo decir si lo hago bien o lo hago mal, con los famosos dejo que fluya naturalmente, como pasa con el especial padres e hijos.

-¿Te preparás para sacarle jugo a las entrevistas?

-Iliana Calabró, que es amiga, vino justo en medio del escándalo con la exmujer de Emilio Disi, pero no tuve la necesidad ni las ganas de meterme en eso. El programa es para jugar, no para saber de la vida privada de los famosos. Por suerte, tanto el canal como la productora me dan una libertad muy grande. Capaz que puedo hacer una pregunta copada porque tengo confianza, pero cuando veo que no va, no insisto, no tengo repreguntas para sacar títulos. Me gusta que la pasemos bien todos, que nos divirtamos. No sé qué va a pasar más adelante, y si lo hago, quiero que fluya naturalmente eso de sacarles información a los famosos.

"Si tengo que averiguar de las vidas privadas de los famosos, prefiero que no venga nadie".

-¿Tenés una lista negra de famosos para evitar invitar?

-¡Por supuesto que no! Si tengo que averiguar de sus vidas privadas, prefiero que no venga nadie. Pero si es para divertirse, charlar de la vida y si surge algún tema, encantada de la vida. No tengo prejuicios.

-En este año electoral, ¿jugarías con políticos que quieran hacer campaña?

-Ay, no, por favor. No puedo. Creo que no podría porque hay algo que me produce la política y es que no es genuina. Nunca podría charlar con políticos. No me gusta estar con gente con la que no sé si me miente o me dice la vedad. No creo que pueda hacerlo, pero si me lo plantean, lo intentaré porque no le tengo miedo a nada. Aunque no sé si me saldría espontáneamente.

"Creo que no podría hacer un programa con políticos porque hay algo que me produce la política y me da que no es genuina".

-¿Cómo quedó tu relación con Matilde, la mujer que te aseguró que es tu hermana?

-Estamos en contacto, nos hablamos. Ya nos conocimos, ella se vino a Buenos Aires y compartimos un fin de semana. Me acompañó al programa y estamos tratando de ver cómo generamos el vínculo. Fueron 48 años de ausencia por desconocimiento de ella, porque yo nunca me ocupé de investigar la historia de mi papá, porque estaba muy conforme con lo que viví con mi mamá. No queremos forzar la situación. Ni nos sentimos desconocidas ni sentimos que somos Dalma y Gianinna, dejamos que fluya. Sabemos que si se da para bien nos va a unir un lazo mucho más grande que la amistad, pero nos manejamos como dos personas que nos acabamos de conocer, que pueden o no ser grandes amigas.

-¿Vas a someterte a un análisis de ADN para cotejar tu identidad?

-Sí. Yo pienso que nunca se tiene la certeza sobre el padre de una criatura, porque ni ella la tiene sobre el padre. La novela es muy emocionante, pero la realidad y la medicina dirán si es verdad.

"El vínculo con Matilda, mi hermana, va a continuar dependiendo de lo que querramos hacer nosotras, más allá del resultado del análisis de compatibilidad de ADN".

-¿El lazo con Matilde va a seguir más allá del resultado?

-Sí. El vínculo va a continuar dependiendo de lo que querramos hacer nosotras, más allá del resultado. Seremos hermanas, amigas, el tiempo dirá. No depende de lo que corra por nuestras venas, sino por lo que pase por nuestro corazón.

-Siguiendo por los sentimientos, ¿seguís soltera?

-Estoy sola, pasándola bien. Me gusta y siempre estoy dispuesta a conocer gente, soy sociable en todos los ámbitos. No necesito una persona que me espere en mi casa para contarle cómo me fue en mi día. Creo que el amor es mucho más que esto. Pero la verdad es que prefiero no hablar de esto porque me pone incómoda...

"Estoy sola, pasándola bien. Me gusta y siempre estoy dispuesta a conocer gente, soy sociable en todos los ámbitos. No necesito una persona que me espere en mi casa para contarle cómo me fue en mi día".

-¿Y cómo sigue tu 2019 a nivel laboral?

-Yo trabajo con Gustavo Yankelevich y él se ocupa de casi todo. Propuestas hay muchas, pero ahora mi cabeza está puesta en El Precio Justo, y si bien llegamos a los 50 programas, me parece que queda mucho por recorrer. Sacarle el foco para pensar en otras cosas sería desacertado.

-¿Cuál es tu máximo anhelo, tanto a nivel personal como laboral?

-A nivel personal, que todo este amor que siento de la gente que me rodea y me ocupa el alma entera es que nunca me den un cachetazo. Por lo demás, me dejo llevar.

"La vida me ha dado mucho como para que le siga exigiendo".

-¿Te imaginás casada o con hijos?

-La realidad es que desde 2011 (N del R: año en que falleció Celestina, su madre) decidí que no le iba a ganar al tiempo, sino que el tiempo me iba a acompañar. Entonces, no soy ambiciosa ni tengo proyectos. O sea, no espero demasiado. La vida me ha dado mucho como para que le siga exigiendo.

-Santiago del Moro es tu amigo y conduce Quien quiere ser millonario en el prime time de Telefe, de seguir tu éxito y crecimiento, ¿te ves como su reemplazo natural?

-Con Santiago no hay ningún tipo de competencia y está claro que Santiago del Moro es “Santiago del Moro” y que él marcó un antes y un después en la conducción. Yo soy Lizy… Para que haya comparación o me tengo que poner sus botas de Quien quiere ser millonario, o él ponerse lolas, ja, ja.

 

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