Historias mínimas

Directores, se buscan. Si tenés celular con cámara o una digital que grabe apurate para hacer tu peli. Hasta el 28 de abril tenés tiempo de mandar tu produción al concurso organizado por Colectivo Piloto, una asociación sin fines de lucro de Barcelona. Sólo se necesita una buena idea y que no te pases de los 7 minutos tope. ¿Y si sos el Scorsese del barrio?
Un minimetraje de yapa:
LeÉch-elles de François Couturier. Mención especial en el primer Festival:




Cuántas camaritas digitales o la nueva camada de celulares habrán sido utilizados para sacar esa foto del familiar dormido, o filmar la caída de un amigo. De seguro que muchas. Ahora, la idea es llevar más allá esas ganas de filmar y ponerse a hacer arte. Sí, la 2ª edición Festival de Minimetrajes te da la posibilidad que experimentes con estas cámaras mucho más accesibles que las profesionales. La novedosa iniciativa promueve la producción, exposición y difusión de trabajos audiovisuales elaborados con nuevas tecnologías.

En la primera edición se recibieron más de 150 trabajos sólo de Europa y también participaron países como Argentina, México, Chile Colombia y Uruguay. El máximo permitido es de 2 obras, que podés encuadrar en los géneros de ficción narrativa, documental o video creación. Los trabajos se presentan en formato .AVI y se envían en CD o DVD. Pero mejor chequeá las bases con un click.

El festival se realizará en Barcelona, del 28 al 30 de junio y está organizado por la asociación Colectivo Piloto, un grupo interdiciplinario dedicado al desarrollo de expresiones culturales, sobretodo en el sector audiovisual. Pablo Herrera Marín, director del concurso nos cuenta algunos de qué se trata y el cambio que esperan pra la segunda edición.

- ¿Cómo surge la idea de los miniMetrajes?

- Nos interesaba incorporar los nuevos formatos de grabación, nuevas posibilidades, al mundo artístico. Vimos que había mucha gente que ya producía con estos medios pero no encontraba un lugar para mostrarlos. Nos limitamos en un principio a constituír ese lugar, en el cual nos fue bien porque hemos recibido muchos trabajos hechos exclusivamente para el festival y otros realizados con anterioridad.

- ¿Cumplieron su objetivo?

- Sí, siempre buscamos la integración de un nuevo formato a expresiones artísticas, dotándolos de un marco de concreción. Hoy por hoy las cámaras digitales o los teléfonos móviles tienen la función de grabar pero no es su función principal. La idea nuestra era explotar esto y hacerle ver a la gente que también tiene una herramienta documental en sus manos. También poder explotar cierta democratización de las nuevas tecnologías pudiendo hacer en un mismo espacio que trabajen tanto amateurs como profesionales. Estamos pasando por una etapa en la que hay muchísima producción de gente aficionada.

- ¿Esto es realmente una movida nueva?

- Estamos es un proceso histórico, digamos que el festival tiene una temporalidad, No nos interesa ni promocionar el teléfono móvil ni la cámara digital, sino tratar de capturar dentro de todo este proceso que están generando las nuevas tecnologías, algo del lenguaje audiovisual producido, que si no lo institucionalizás de alguna manera, es muy dificil capturarlo. A través de Youtube, por poner un ejemplo, se pueden capturar, pero es difícil que se institucionalice porque sigue habiendo de todo.

- ¿Qué características tienen las obras que le envían?

- El año pasado no habíamos puesto un límite de tiempo ni habíamos separado por géneros, ni modalidades ni nada: aceptábamos toda pieza audiovisual realizada con cámara digital. Los premios que se dieron en su momento (mejor idea, montaje y utilización del recurso técnico) el jurado lo valoraba desde el punto de vista del proceso creativo en la generación de la obra. Si bien no se pide un trabajo profesional, se pide un trabajo pensado, que el que lo haga, sepa que lo hace por algo. No se trata filmar el cumpleaños de la vieja y mandarlo, cosa que se hace en Youtube, por ejemplo. Este año intentamos darle un poco más de marco y separamos en tres modalidades: ficción, documental y video creación, como categoría muy general, que en este tipo de trabajos hay muchos del tipo videoclip. Pusimos el topo de siete minutos.

- ¿Qué los sorprendió más de la primera edición?

- Hay que destacar por un lado la confluencia de la gente amateur y la gente experimentada. Se veía con mucha claridad los que eran uno y otro, lo que no quiere decir que siempre los profesionales eran mejores y los amateurs malos, para nada. No te digo que pasó a la inversa, pero casi. Había muchos trabajos profesionales que querían demostrar que sabían y todavía más porque utilizaban estos medios, cosa que no quedó demostrada. Muchos profesionales utilizaban demasiados planos para resolver cosas simples, sobretodo porque estamos hablando de medios que no requieren mucha iluminación, escenografía u otros preparativos. Es algo muy fresco. Por otro lado el amateur no maneja un lenguaje audiovisual más de lo que ha visto, sin embargo se han visto mucha frescura y espontaneidad, tanto en los relatos, aunque no existiese una hilación estructurada como la puede tener un profesional, como en la claridad para contar algo. En este sentido pudimos rescatar muchos trabajos tipo videoclip que fueron finalistas. Hoy por hoy es muy válida la utilización de las imágenes para contar algo y que no necesariamente hace falta ser profesional para hacerlo. Inconcientemente empezamos a dominar ciertos lenguajes en el consumo y la producción. Esto fue sorprendente.