"Salven a la caipirinha", una campaña que crece en Internet

Es la bebida característica de la capital sudamericana del carnaval. Una embriagadora mezcla de jugo de limón, azúcar, hielo y cachaça (aguardiente que se obtiene como producto de la destilación de la caña de azúcar), que cuenta entre sus seguidores a famosos como Madonna y George Bush. Pero la creciente presencia de espíritus extranjeros en la caipirinha brasileña es la que motivó el intento actual por "rescatar" a esta bebida nacional. La campaña "Salven a la caipirinha" fue lanzada con una petición online que atrajo las firmas de fans de la cachaça, chefs y celebridades.

"Declaramos formalmente que ya no queremos ver que nuestra caipirinha se prepare con vodka o sake, en lugar de cachaça", indica el manifiesto de esta campaña, que fue ideada originalmente por la marca Cachaça Leblon. "No aceptamos que esta bebida, famosa y respetada en todo el mundo, sea humillada en Brasil".

Los más puristas se sintieron cada vez más alarmados por la "contaminación" de su bebida nacional, preparada en muchos bares con vodka o sake, incluso, en lugar de cachaça. Quienes apoyan la campaña sostienen que el 60% de las caipirinhas que se preparan en Brasil no son tales, en realidad, según lo que indica su receta oficial, registrada en la Asociación Internacional de Barmen fundada en el Reino Unido.

Una ley brasileña aprobada en 2003 establece que la caipirinha debe prepararse con lima, azúcar y cachaça y tener un contenido de alcohol de entre un 15 y un 36%. Esta ley prohibe "el agregado de cualquier substancia que modifique las características sensoriales naturales" de la caipirinha aunque no está claro si fue respetada alguna vez.

"Los brasileños necesitan abrazar este tesoro que tienen, la legítima caipirinha, hecha con cachaça" opinó Alex Atala, importante chef brasileño que fue el primer firmante de este petitorio y es un enérgico defensor de los intentos para salvar a la caipirinha.

Además de revivir la fortuna de este licor entre los brasileños que toman cocktails habitualmente, la campaña apunta también a ayudar a presionar para que aparezca una ley que regule la producción y venta de cachaça. Según una revista brasileña, el próximo paso de la campaña incluirá una protesta en la puerta del consulado ruso en Río de Janeiro, con afiches que dirán: "Saquen su vodka de nuestra caipirinha".

(Fuente: Clarin)