Una réplica exacta de tu parte más preciada

¿Te gustaría tener un juguete que sea fiel retrato de tu entrepierna? ¿Se lo regalarías a tu novia para que no te extrañe? ¿Te molestaría menos si usa ese y no otro?
Ya lo venía pensando desde hace tiempo ¿por qué la gente no se anima a entrar a los sex shops? ¿por qué no es posible ir a un sex shop con la misma cara que ponemos cuando vamos a un centro cultural? ¿eh? Bueno, la cosa ya está resuelta, al menos en Nueva York.

Shag es un nuevo, no sé, ¿espacio? que funciona como sex shop pero es mucho más elegante. Tiene toda la estética de una galería de arte, solamente que se venden consoladores. Lo mejor es que no queda todo en una cuestión de imagen. También dan cursos, charlas, debates, tal cual como un centro cultural. Cero chabacanería, cero mal gusto. Todo bien, todo cool.

Pero además tienen lo último de lo último: un cuartito en el que cualquier caballero puede ir, autoproveerse de una erección intensa y entregar su versión más potente a un molde de silicona. Los empleados de Shag estarán más que felices de tomar el molde y entregar a cambio de algunos dólares el dildo – retrato, copia exacta y fidedigna del pene erecto del cliente que solicite este servicio, claro.

Entonces el señor podrá irse con un consolador que es su propio miembro, pero de goma. ¿Y qué hacer con él? Bueno, puede ser muy práctico para los hombres que viajan y dejan a sus mujeres solitarias. Puede servir también para testear si su novia realmente reconoce que ese consolador de goma es efectivamente una copia del miembro de su amado (¿vieron que ellas siempre dicen "tenés la p más linda del mundo? ¿será verdad? ¿la reconocerían si la vieran "despegada" de su dueño?). Puede servir también para que aquellos hombres que se sienten amenazados por la predilección de sus mujeres por el vibrador, lo reemplacen por esta alternativa y se sientan mejor al respecto... No sé para que más puede servir. Bromas pesadas, también. O armar un altarcito adentro del placard...

No importa, yo creo que todo el emprendimiento de Shag es bárbaro.

A ver si algún inversor avispado se prende y nos ponen un sex shop cool por estos pagos, que Brooklyn nos está quedando un poco lejos, hasta para conseguir la réplica exacta de nuestro mejor amigo.

¡Los espero en Facebook!