Las joyas de la Niña

Después de sacar "Joyas prestadas", el año pasado, la joven cantaora de Cádiz acaba de editar un disco que recopila las mejores canciones de su carrera.
La cantante Niña Pastori se ganó el reconocimiento en su país, desde hace tiempo, pero en la Argentina, recién comenzó a escucharse su nombre -y su bella voz- el año pasado, cuando se editó aquí por primera vez un disco suyo, Joyas prestadas. En ese disco, el sexto en su carrera, la cantaora flamenca se dio el gusto de versionar temas de Joan Manuel Serrat, Alejandro Sanz, Maná, Juan Luis Guerra, Antonio Machín, Manolo García, Luz Casal y Armando Manzanero, entre otros. Las joyas de otros que a ella más le gustan: "Mediterráneo", "Cuando nadie me ve", "Vivir sin aire", "Burbujas de amor", "Pájaros de barro", "Lo eres todo", "Todavía", "Hoy igual que ayer".

Ahora, para toda Latinoamérica, se acaba de publicar Joyas propias, un álbum en el que la joven cantante recopila y muestra las mejores canciones de su carrera. Temas como "Morao", "Dime quién soy yo", "Cai", "Amor de San Juan", "La aurora", "Cartita de amor", "Puede ser" o "Eres luz", que fueron éxitos en España y que, probablemente, pronto lo sean también aquí.

"Este disco representa una parte muy importante de mi vida porque mucha gente sólo me conoce por Joyas prestadas, pero en realidad Niña Pastori es mucho más que eso", cuenta la cantante que nació en Cádiz y se crió escuchando, bailando y respirando flamenco, ya que su madre es una cantaora gitana conocida como "La Pastori".

La joven de 28 años, que sacó su primer disco a los 17, empujada por Alejandro Sanz, quien le consiguió su primer contrato discográfico, le ha dado nuevos aires la música flamenca, actualizando el género y fusionándolo con el pop. Ella no se considera precursora de ningún nuevo estilo musical. "Simplemente hago lo que me mueve. Para mí la música no es una competencia, sino una forma de expresión, de poder manifestar lo que traigo por dentro. Sólo soy una artista que hace lo que ama", dice la Niña.