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Daniel Araóz le reveló a Juana Viale la fijación que lo tiene sin dormir: "Mi obsesión es encontrar un enano japonés"

El humorista explicó que desde niño tiene ese fetiche debido a una experiencia que vivió en un circo.

Daniel Aráoz y una divertidísima anécdota en la mesa de Juana Viale

Este sábado, Juana Viale compartió una verdadera mesaza en La Noche de Mirtha Legrand con Roly Serrano, el Puma Goity, Coco Sily y Daniel Aráoz, protagonistas de Los catedráticos. En medio de bromas e improvisaciones, el actor cordobés sorprendió a la conductora cuando contó una anécdota de su infancia que lo llevó a una búsqueda interminable: "Mi obsesión es encontrar un enano japonés desde chico", dijo.

Cuando Juana le preguntó por qué necesitaba cumplir tal requerimiento, Aráoz contó que su tío administraba circos muy grande cuando él era un niño y pasaba a buscarlo para llevarlo a las funciones. Sin embargo, en una de esas visitas, observó un espectáculo que lo dejó perplejo. "Él tenía un motorhome donde administraba su trabajo. Un día me meto en el picadero y entro a los camarines, abro una cortina y veo a dos enanos insultándose. Yo no sabía qué hacer y entonces me fui haciendo como que no vi nada. Viene mi tío y me lleva a un palquito para que vea el show", relató.

"En un momento salen los dos enanos con el payaso y yo digo 'uy uy uy'.  La cuestión es que el payaso le dice a uno de los enanos '¿así que no vas a hacer lo que te estoy diciendo?'. Como el enano se niega, el payaso grita '¡traé el cañón!'. Viene un asistente con el cañón y el payaso agarra el enano japonés y lo mete, mientras el otro enano le lleva los fósforos y le dice 'acá lo tenés, acá lo tenés' . El payaso dispara y sale el enano volando. A todo esto yo decía '¡mi tío está matando enanos!' ¡Ocho años tenía!", agregó.

"Se encienden las luces y un haz de luz muestra un agujero en el techo. Yo pensaba que había caído en una terraza y se había desintegrado. Pero de repente la luz ilumina otro sector y ahí estaba el enano agarradito. Yo me levanté aplaudiendo. Me faltaba gritar '¡mi tío no es un asesino!" ¡Qué se yo! Me quedó una fijación", reflexionó Aráoz ante las carcajadas de la mesaza.