Viggo Mortensen: "Dejé los alfajores a un lado"

"Aragorn" tuvo que aflojarle a la comida para protagonizar "The Road" que se estrena próximamente en Argentina.
Como si eligiese los personajes más torturados de los tortuosos que le ofrecen, Viggo Mortensen aceptó componer a El padre en la adaptación de La carretera, de Cormac McCarthy. El y su hijo deambulan por tierras devastadas y enfrentan peligros encarnados en otros humanos hambrientos en el filme que se anuncia para fin de mes. Mortensen atendió a Clarín telefónicamente, consustanciado como suele estar en su papel.

Rodaron en circunstancias nefastas, complicadas. ¿Cómo fue?
Obviamente para ser fieles a la novela no sólo bastaba con rodar en lugares devastados, sitios donde el medio ambiente había sido destruido por el hombre o por circunstancias naturales, sean terremotos o huracanes, también fuimos a Nueva Orleáns, convivimos con paisajes y contamos todos los días con fantasmas de seres dañados, o muertos. No medimos contar con eso, hacer un viaje emocional a la altura de lo que nos rodeaba.

Pero en el filme se te ve más delgado...

Comí mucho menos, dejé los alfajores a un lado (ríe). En lo superficial tuve que adelgazar bastante. Kodi (Smit-McPhee) era australiano, no había visto nieve nunca en su vida, Era tan sensato que el primer día me dice "Me estoy helando... Pero estaba pensando que ya tenemos bastante con lo que es la historia como para pensar en quejarnos de que tenemos frío, que hasta cierto punto está bien, ¿no?". No se quejó más de lo normal, y siguió adelante.

También era un desafío encarnar a un personaje tan parco en palabras. El cine es un medio visual, yo he tenido la suerte de empezar mi carrera con papeles pequeños: muchas veces te dan pocas palabras, y te acostumbrás a buscar la manera de expresarte. De todas maneras, una buena actuación en mi opinión es cuestión de reaccionar a lo que ocurre, o lo que te dicen, no necesariamente con palabras.

No es la primera vez que tenés un personaje así.
Exacto, en Promesas del Este y en muchas películas que he hecho. También la forma en la que rodaron El Señor de los Anillos, mi personaje (Aragorn) no habla tanto como en el libro. Lo que se ve, lo que siente el personaje es reacción sin palabras. No es un problema: muchas veces es problemático tener que hablar mucho en las películas, porque no se escriben guiones buenos, y esas tonterías muchas veces las expresás con pocas palabras. Y en cada guión que recibo, así sea con pocos diálogos, yo siempre busco lo que se pueda hacer sin palabras. Muchas veces le he dicho a un director "Mirá, yo creo que esto lo puedo hacer diciendo menos". La gente no es tonta, entiende lo que pasa, y si tenés un coprotagonista muy bueno como lo tuve con Kodi, él se expresa mucho sin palabras, es fácil. Pero si no tenés un director que preste atención a los detalles, especialmente en el montaje, perdés mucho.