Jools Holland, el rey blanco del boogie woogie

Con un show de alto vuelo, y algunos invitados especiales, el virtuoso pianista dejó su huella en Buenos Aires.

El paso de Jools Holland y su Rhytm & Blues Orchestra por el Gran Rex fue fiel a las características del músico y conductor televisivo: mucho carisma, gran variedad de matices, y un sonido impecable. El escenario del teatro porteño estaba atestado de micrófonos y retornos, todos dispuestos prolijamente para los veinte integrantes de la banda.

 

Quizá en Sudamérica el nombre de Jools Holland no despierte demasiado fanatismo, pero acá van un par de datos para entender la talla de esta eminencia de la televisión y la música en británica: desde hace 20 años, conduce "Later with Jools Holland", el programa musical por excelencia, con una producción impensada por estos pagos. Además, grabó con artistas como Eric Clapton, David Gilmour, George Harrison y Ringo Starr, entre otros. También tiene un programa de radio, lo cual ajusta bastante su agenda, pero él aclara que, en todas sus actividades, "el eje es la música, que hace que no lo considere un trabajo".

 

Volvamos al escenario, allí donde Holland castiga al piano con su infatigable mano izquierda, por la cual se ha ganado los elogios de B.B. King. Incluso colgó un video en su sitio web, en el que muestra cómo ejecutar el boogie woogie: primera lección, olvidarse por un rato de la mano derecha.
Evidentemente, su formación autodidacta rindió sus frutos. Con una trayectoria que lo avala, hoy por hoy Holland puede darse el lujo de girar alrededor del mundo con una agrupación estable que al menos triplica en número a una formación habitual, y además agregar invitados especiales a las giras, como lo son en la actual el trombonista Rico Rodríguez (piedra fundacional del ska) y Ruby Turner, la portentosa cantante que salió a escena promediando el show y fue presentada por Holland como la "reina del boogie woogie".

 

Hubo para lugar para todo, y para todos. El anfitrión avisó, desde el comienzo, que de a poco iríamos conociendo a los músicos de la Big Band. A medida que transcurrían los temas, los integrantes de la sección de vientos fueron acercándose al micrófono central, ubicado al costado del piano de Holland, para ejecutar sus respectivos solos. También se lucieron el guitarrista y el tecladista, éste último hermano del mismo Jools. David Swift la rompió tanto en el bajo como en el contrabajo, y el solo del baterista Gilson Lavis dio la sensación de estar ante la presencia de un pulpo.

 

El longevo Rico Rodríguez también tuvo sus momentos de gloria, aunque breves, tanto con el trombón como micrófono en mano. Un personaje digno de admirar: con sus 76 años, se mantuvo de pie durante todo el show, y se ganó varias ovaciones cada vez que demoró el doble que sus compañeros para salir del escenario, mientras saludaba con una sonrisa al público.

 

El show duró algo menos de dos horas, que se pasaron rápido. Hubo lugar para los homenajes (a Edith Piaf, con un tema compuesto por Holland, y a Nueva Orleans), para los covers (se destacó "I ve got my mojo working" de Muddy Waters, interpretado por Rosie Holland), para el blues clásico (en el que Jools Holland se calzó la guitarra) y por supuesto, para el boogie, que despegó en varias ocasiones a los espectadores de sus butacas, mientras la enorme Ruby Turner la descosía a puro grito pelado.