Emilia Attias: "No soy la nueva Cris Morena"

Cuando Cris Morena disparó el primer Jugate conmigo, ese casi Club del clan de los 90, Emilia Attias era una "pigmea" que aún no sabía leer ni escribir. Su memoria infantil apenas rememora aquel ciclo de adolescentes enchastrados y movedizos que podría ser el "primo" del programa de entretenimientos que la tendrá como conductora. La muchacha de las rastas y las pestañas de Betty Boop dejó Casi ángeles (Telefe) para comandar otro producto juvenil: debutará mañana con Re.creo en vos (a las 18.30, por El Trece). Y avisa: "No soy la nueva Cris Morena".

Luminosa, revoltosa, mitad Barbie, mitad rea, Attias (23 años) sigue en esa senda de catar "un poco de todo" en lo que a la profesión respecta. Salió del cascarón del anonimato como modelo, se animó a las plumas en una revista de Miguel Ángel Cherutti, fue actriz (en Gladiadores de Pompeya, No hay 2 sin 3 y en el filme Matar a Videla), estandarte adolescente (Casi ángeles, Telefe), chica de videoclip (en el tema de Ricardo Arjona Pingüinos en la cama) y hasta bailarina de Bailando por un sueño (en ShowMatch, El Trece). Un salpicado que bien podría construir su imagen de polirrubro, o de muchacha versátil especialista en nada.

"Yo siempre fui siguiendo el arte. No quería ser sólo famosa o mostrar el cuerpo. Quería llegar a algo más artístico. Actuar, cantar, expresar", argumenta. "Confío en que no importa cómo empieces. Si tenés para transmitir, vas a terminar donde tenés que estar. Eso sí, tampoco vale todo para llegar: por ejemplo, nunca hice un desnudo".

¿Pero qué sos esencialmente? Abriste mucho el abanico...

Yo me considero una artista.

¿No creés que semejante término es ambicioso, que está devaluado en TV, que está demasiado usado y pierde fuerza y significado?

Considero que antes decían un artista y la palabra estaba más definida. Hoy en día quizás se desvirtuó, pero como no me gusta prejuzgar pienso que el arte va cambiando y se va deformando la palabra para otro lado. Me considero artista en el sentido de que me gusta expresar. Y me formo y me gusta pulirme para eso.

Dejaste el ciclo de Cris para meterte en algo parecido a lo que ella hacía más de 15 años atrás. En definitiva todo parece ligarte a ella...

Cris es muy grossa. Y no considero que el programa sea parecido a lo que ella hacía. Son etapas de la carrera mía: me gusta el contacto con la gente, alegrar, contener. Este progama tiene acciones solidarias, juegos, mucha energía. Me enamora desde ese lugar. Estoy todas las tardes ahí para levantar a los chicos, que crean, sueñen, disfruten, se diviertan. No sé si hubiera aceptado otro programa...

¿Por qué?

Porque acá canto, bailo, enseño esa energía que tengo a los adolescentes, enseño a creer. Hay un segmento solidario. Los valores del programa me gustan mucho.

¿Por edad te sentís más cerca de este público adolescente al que te dirigís o más cerca de la mujer ya casada, esposa de un hombre mucho mayor?

Soy un poco las dos cosas. Soy mitad niña y mitad mujer. Un poco de niña pícara y otro poco de adulta. Trabajé desde muy joven, desde los 13 años. Siempre tuve mi platita, siempre fui como una mujer más grande. Pero a la vez fui una adolescente soñadora, por eso no me siento ni más una cosa ni menos otra. En este momento de mi vida me gusta conectarme con los adolescentes. Representan una etapa en la que todo está en ebullición y en la que uno se descubre. Tengo una relación con ellos muy buena y de hecho me gusta guiarlos. Soy chica, estoy cerca de esa energía de algún modo. Pero a la vez siempre fui muy maternal. Soy chispita, tengo una energía muy juvenil, pero a la vez soy profunda. Y siempre fui muy espiritual. Eso me dio profundidad. Tengo una cosa reflexiva fuerte, me gusta contener, enseñar, marcar un camino.

Si algo no le falta a la señora del "Turco" Naim -su esposo desde el año pasado- es envión. Va y viene derrochando a su paso empuje. El (buscador) google la devuelve en fotografías tan sensual como angelicales. Sabe jugar con los extremos, vender lujuria para una marca de ropa interior y a la vez pura dulzura si se trata de un popular programa para gurrumines.

En ese juego egocéntrico de describirse que tanto le fascina, se define como "cohete". Se recuerda "pulguita" bailando a toda hora, en épocas de Xuxa y Reina en colores, en una casa cuyo padre (militar retirado) dejó "sin conflictos" tras una separación, cuando ella tenía seis años.

Participaste del filme "Matar a Videla", de Nicolás Capelli. ¿Qué apreciaciones hizo tu padre?

Es muy abierto pese a ser militar. No es prejuicioso. Me respeta como profesional y me felicitó. Fue mi debut en cine y fue un flash. Filmamos hace cinco años y en la pantalla me vi chica.

Re.Creo (con producción de Mandarina, la productora de Mariano Chihade) será, según anuncian, un programa de entretenimientos que combinará musicales, juegos de destreza y de conocimiento y un segmento de reality protagonizado por los 12 chicos del staff que acompañarán a la conductora.

Los muchachitos ("Los Emilios" y "Las Emilias", elegidos entre 6.000 postulantes) integrarán una banda musical, grabarán videoclips y tendrán que administrar un hotel y restaurant ubicado en Palermo, exclusivamente construido para el programa.

No cuesta demasiado imaginar a la banda presentando un disco en las próximas vacaciones de invierno, así como a una troupe de fans teleadictos, agolpados en el restaurante como potenciales clientes. También resulta fácil pensar en los "Emilios" como potenciales "galancitos" jóvenes saliendo de esa cuna, como alguna vez lo hicieron desde el trampolín de Jugate conmigo Luciano Castro, Coraje Abalos, Hernán Caire o el ahora actor de telenovelas internacionales Michel Brown.

Nueva directora de esa "batuta", la inquieta Attias, hermana de Agustina y Bárbara (modelos/actrices que ya pululan por el medio en parte ayudadas por el apellido y en busca de su propia popularidad), dice que tiene el presente que se merece por "ponerle a todo tanto corazón".

Su combo de vida esotérico-religioso incluye una formación católica y un pasado de "mil cursos y lecturas" relacionados con "la astrología, la metafísica, el chamanismo, hinduismo, Cabalá, meditación, reiki", enumera orgullosa. Incluso su casamiento fue por el rito Iemanjá.

"Soy esponja, me gusta saber todo. Todo me enriquece. Y últimamente todo me une con lo adolescente. Será que soy contenedora, que me gusta guiar a los chicos. Con este programa, siento que estoy donde tengo que estar", considera la chica que dio el salto.

(Fuente: Clarín)