En ruinas por culpa de una cirugía estética

Nileen Manita lleva 20 años operándose el rostro porque quiere parecerse a la reina de Egipto. ¿El resultado? Gastó 140 mil euros y quedó en ruinas.

Nileen Manita fue apodada irónicamente como "la mamá del año" ya que la obsesión por las cirugías plásticas la llevó a sacar a su hija del colegio para darle otro destino a ese dinero: sus cirugías.

La niña de 16 años (víctima de su madre) se enteró de la peor manera. El mismo día en que Rachel Manita ingresó a clases, la directora dio a conocer el nombre de las niñas que no continuaban en uno de los colegios más top de Gran Bretaña, y para su sorpresa, ella era una.

¿Y qué dice la madre? Bueno, según cuenta, ella daba por hecho que su hija entendía que no había dinero para pagar su costoso colegio, debido a su mala situación económica originada justamente por el gastadero que le implicó sus múltiples cirugías plásticas.

Es que al parecer, la mujer gastó nada más ni nada menos que más de 100 millones de pesos en 53 operaciones.

"No me siento culpable, a pesar que se molestó, sé que Rachel va a estar bien en cualquier colegio que vaya. Sé que hay muchas personas que pueden que no estén de acuerdo, pero yo tampoco ando buscando que las personas aprueben mis decisiones", agregó la madre.

Pero aún así, la que menos aprueba esta determinación es su propia hija. "No puedo entender por qué ella le gusta pasar por todo este dolor, ella vive por la próxima operación para poder corregir los errores de la cirugía anterior", comentó.

Lo que resta preguntarse es ¿Por qué tanta obsesión? La respuesta es aún más incomprensible. Y es que todo indica que la obsesión de Nileen por las cirugías comenzó a fines de los 80 cuando ella un día creyó que era la reencarnación de Nefertiti, por lo que buscó por todos los medios de parecerse a ella. "Me siento avergonzada, ni mis amigos saben que mi mamá se ha sometido a tantas operaciones, por eso nunca los llevo a mi casa y ella nunca ha ido a mi colegio", explicó Rachel.