¿Querés sexo inolvidable? ¡Andá al teatro!

Paola Kullock, la experta en juegos eróticos más multifacética, ahora también da clases de sexo los viernes a las 20.30 en la calle Corrientes. Imperdible.
Hoy Paola Kullock pisa fuerte. Pensar que la conocimos hace algunos años. Medio de reojo, medio con vergüenza, nos hicimos fanáticos de sus consejo del amor. Sea como sea, con apellido conocido y talento por descubrir, Paola nos sorprendía diciendo todas esas chanchadas que cualquiera repetía en la intimidad sin la ropa puesta. Maravillosa. No se ponía colorada. Sabía de lo que hablaba. Encima, como si fuera poco, usaba el humor como método defensivo. Hablaba de sexo con el corazón en la mano y nosotros, curiosos, cómo no íbamos a escuchar. Pero el tiempo pasó y la muchachita creció. Su Escuela de Sexo se convirtió en un suceso, sus alumnos se multiplicaron, hizo tele, radio, formó discípulos en talleres, enseñó en seminarios y se transformó en un símbolo (pedagógico) sexual y nacional.

Ahora terminó dando "clases prácticas" en "La Mansión Pkdora" (Viernes 20.30 Espacio Collete del Paseo la Plaza) su espectáculo en plena calle Corrientes. "Me encanta el show del teatro. Estar en el Paseo la Plaza es un verdadero gusto para mí. Me encanta muchísimo la interacción con el público. Me fascina, me entusiasma. El espectáculo anterior Hubiera querido saberlo antes..! era más "básico". Este show es divertido, pero también es más una "clase" de sexo. Pueden venir hombres y mujeres. La pasan súper bien, se ríen mucho. Los dejo pensando y un poco calientes", cuenta Paola. "¿Si tengo expectativas con la obra? Claro, mis espectativas son bien simples: que los que vengan pasen un buen rato, se diviertan, aprendan alguna que otra cosa y se vayan con ratones dando vueltas", agrega.

¿En tu interacción con el público, te sorprenden las respuestas que te dan?
Sí, absolutamente. Eso es lo lindo de las clases-show. Cada función es diferente porque el público quiere participar preguntando, opinando y comentando. No expongo a nadie a nada, es un show súper respetuoso. Me parece que convertir el escenario en un lugar para "aprender sexo" es lo que más engancha. Creo que es una forma excelente de obligar a la gente a pensar en sexo. Y me divierte muchísimo. Es un espacio maravilloso para "sacudir un poco las estanterías" y para hablar con respeto, calidez y humor de este tema tan particular.

¿Por qué los hombres y las mujeres siempre queremos ser inolvidables en la cama?
No lo sé, pero todos queremos eso. Y entonces las mujeres fingimos, mentimos y exageramos. Y los hombres se esmeran "demasiado" por complacernos sin saber realmente qué es lo que de verdad nos gusta. Mi tarea es lograr que cada vez seamos menos mentirosos. Juguemos más, nos entendamos mejor y disfrutemos de una sexualidad de acuerdo a lo que cada uno quiera o necesite.

¿Sos conciente de que millones de parejas te agradecen tus consejos todas las noches?
No sé si tanto. Pero me hace bien saber que aporto un mínimo granito de arena para que las parejas vuelvan a mirarse y se permitan jugar y disfrutar. Y para que las mujeres se reconcilien con su parte sexual. Mi sueño es poder seguir usando el humor para mejorar un poquito la vida de la gente. 

En la puerta del teatro, el clima es de fiesta. Se juntan todos con todas. Hablan mucho antes de entrar a la función, pero comentan mucho más después de verla. "Me gusta que la gente pueda venir con sus amigos o con sus parejas y que se vayan con ideas nuevas, con data interesante y que se animen a probar. La idea es ayudarlos a jugar. El teatro es mágico, es un lugar que está pensado justamente para el juego", dice, justo antes de salir a escena, la Kullock. Esa otra mujer de la familia que también gasta el escenario. Y lo deja pidiendo más...