Liz Solari rearma su vida tras la muerte de su novio

A cincuenta días de la dolorosa muerte de su novio, Leonardo Verhagen, Liz Solari intenta rearmar su vida y, aunque le cuesta volver al trabajo y ya rechazó varias ofertas, ocupa sus días haciendo ejercicio, estudiando canto, baile, meditando, y muy de a poco va reorganizando su agenda, A su vez, vive entre Buenos Aires y Rosario, su ciudad natal, un sitio en el que encuentra la contención de su familia y sus íntimos.

"Es difícil olvidar los ojos de Leíto, que estaban blancos. Él estaba pálido, muy pálido. Yo todavía no puedo creer lo que pasó, porque la noche anterior estaba todo bien. Habíamos salido, llegamos tarde a la casa de él, tomamos vino, escuchamos música. Estaba todo bien, pero su corazón dijo ´basta´. Y eso no lo entiendo, todavía me cuesta entenderlo", expresa acongojada la "Indiecita".

Y es que su tristeza está justificada porque estaban felices, se querían, todo marchaba bien y todo fue coartado por la tragedia. Por eso ahora a Liz ni se la ve, no va a ningún lado y de noche no sale.
"Esta fue la experiencia más difícil que me ha tocado vivir, y aún estoy triste, pero con la ayuda de los que me quieren, voy a salir adelante", anuncia para concluir.