Las reconciliaciones que queremos ver

Desde las últimas reconciliaciones mediáticas hasta aquellas peleas escandalosas de la farándula. El Capitán da un paseo por las parejas que deberían volver.
Ya lo cantó, con letra de su ex Fito Páez, Fabi Cantilo: "Nada es para siempre". Y si es cierto que no existen cosas definitivas en esta vida, mucho más cierto parece ser que no hay certezas en el terreno amoroso. En donde ayer me gustaste, hoy te amo, mañana te odio, pasado quiero clavarte una cuchara sopera en el pecho y al día siguiente vuelvo a querer asesinarte.

Miren, sino, las últimas novedades de la farándula local. Después de acusaciones cruzadas de infidelidad con compañeros de trabajo y acaloradas discusiones en público y a los gritos, Florencia Bertotti parece que se reconcilió con Guido Kazka y los dos volvieron a lucir sus alianzas matrimoniales en público. De corazón esperamos que este final feliz para los chicos sea para siempre. Y, de paso, también esperamos que el desenlace no esté "inspirado" en Floricienta... a ver si Cris Morena les hace juicio por regalías.

La segunda pareja reconciliada en la última semana también se distanció con un escándalo mediático. Se trata de Victoria Vanucci y el Ogro Fabbiani, quienes volvieron a mostrarse felices después de que la modelo insinuara que el futbolista la golpeó y que los programas de chimentos se detuvieran a analizar desde declaraciones y videos del mundo de la bailanta hasta los tatuajes del ex ídolo de River. Ahora aparecieron los dos muy felices y con un acuerdo al parecer infalible para mantener el amor: él no sale más de noche y ella no vuelve jamás a intentar cantar en las ElectroStars.

Un poco más complejo fue lo que le sucedió a Mercedes Sarrabayrouse, la misteriosa hija de Susana Giménez. La rubia pasó de un virtual anonimato –¡vamos! ¡nadie la podía ubicar bien de cara hasta ahora!- directo y sin escalas a las tapas de las revistas por haberle hecho honor a su sobrenombre, Mecha, y haber agarrado de las mechas a Vito Rodríguez, supuesta amante de su marido. El relato del cruce entre las dos fue repetido hasta el hartazgo en la tele, pero ahora Merceditas quiere salvar su matrimonio con Eduardo Celasco y se ganó la tapa de la Revista Gente.

Tras ver todos estos casos, es inevitable preguntarse ¿puede haber amor después de infidelidades, tatuajes y agresiones en la calle? ¡Claro que sí! La farándula nos enseña que de todo se vuelve y que la esperanza es lo último que se pierde. Por eso, desde acá hacemos fuerza por la reconciliación de otras parejas famosas.

Primero, queremos ver a Nazarena Vélez de nuevo con Daniel Agostini. La vedette empastillada tuvo muchos amores mediáticos, pero ninguno como el romance con el cantante de "La ventanita". Juntos hacen una pareja explosiva y de convivir tendrían la gran ventaja de que pueden ahorrar plata compartiendo la crema de enjuague para sus largas cabelleras. Naza: ¡te lo pedimos por favor! ¡hacelo por Barbarita y Gonzalito!

El público también muere por ver a Susana con Roviralta... La situación es ideal: lo de Flavia Miller quedó atrás, El Corcho está feliz con Vero Lozano y Darín tiene un Oscar para entretenerse. Nada como volver a ver a la diva de los teléfonos viendo polo en Punta del Este... ¡queremos esa pareja reunida! Eso sí: sin ceniceros cerca.

Y por último, ya que soñar es gratis, ningún hecho le devolvería la fe a la Humanidad en el perdón y la tolerancia como una reconciliación total y absoluta entre Silvio Soldán y Silvia Süller. Sería un ejemplo tan fuerte que se acabarían con los combates y el odio en Medio Oriente y Osama Bin Laden iría llorando hasta la Casa Blanca de la emoción.

Ellos, que supieron llenar horas y horas de programación de alto rating con sus peleas, ¡ni nos queremos imaginar lo que harían si vuelven a salir! Del odio al amor hay un paso y acá hay tanto odio que el amor debe estar muy cerquita. Morimos por ver en "Infama" un domingo familiar con ravioles caseros de Tita, la centenaria mamá de Silvio, y la presentación de Tomasito, hijo de Guido Süller y, por lo tanto, sobrino –ejem- putativo del conductor de "Feliz domingo". ¡Viva el amor!