En Europa, el reality levanta polvareda

A fines de los 90, allá lejos y hace tiempo, Gran hermano despertaba polémica en Holanda y en el resto de los 70 países en los que el modelo era replicado. La idea ya es harto conocida: un grupo de "habitantes" convive en una casa diseñada para el programa y es filmado durante las 24 horas del día. Voyeurista , exhibicionista , carcelario , militar y nazi fueron algunos de los calificativos que recogió el ciclo en años de emisiones y análisis de expertos en comunicación.

Desde ese momento, los realities se multiplicaron y la oferta fue tan variada que comenzó a alcanzar a todos los públicos. El género también parió hijitos como el "docureality" y otros subgéneros. Cuando el formato parece estar agotado, surgen nuevos ciclos; cuando no basta con el encierro, la apuesta se dobla hasta llevar al participante/persona/personaje a límites claramente crueles. Como sucede ahora en buena parte del mundo.

En Francia, el canal público France 2 recibió duras críticas por emitir un documental basado en un falso reality show. ¿En qué consistía el programa El juego de la muerte? Todos los participantes -reclutados de forma voluntaria- debían aplicar corriente eléctrica de 80 hasta 460 voltios a sus rivales (actores que simulaban su sufrimiento) cuando estos contestaban mal una pregunta. Ante un público enardecido que también pedía "castigo" cuando el interrogado respondía mal, la reacción de los participantes fue sorprendente: el 80% cumplió la tarea. Y la ejecutó hasta el final, aumentando el voltaje como para matar. El juego se convertía así en una sesión de tortura. De los 80 concursantes, sólo 16 abandonaron el ciclo.

La película se basó en una experiencia realizada en los 60 por la Universidad de Yale, con el fin de sondear los mecanismos de sumisión en la Alemania nazi. Con una audiencia de 3,4 millones de personas que iban de los 15 a 34 años, el documental trajo una gran polémica. Desde los medios franceses, se criticó al canal y al productor del documental, Christophe Nick. En el diario Le Figaro, el sociólogo Gérald Bronner dijo: "Quise demostrar que la TV convierte a sus espectadores en bárbaros. Es una manipulación". Por su parte, Nick contestó en Le Parisien. "La tele es poder. Lo sabemos, pero sólo en teoría. Me preguntaba si es tan potente como para tornarnos en potenciales verdugos", justificó.

En España, el escándalo no fue menor que en Francia. Emitido por La Sexta, Generación Ni-ni es un reality que reúne a un grupo de jóvenes de entre 18 y 20 años que ni trabaja ni estudia (de ahí el título). El objetivo del ciclo es "reeducarlos" con el apoyo de psicólogos.

En una emisión de este mes, Javier y Juan Pablo, dos de los participantes, acosaron a Yanira en la casa donde se desarrolla el programa. Las imágenes muestran a los jóvenes frotando sus genitales en el cuerpo de la chica, a la que se oye gritar que no quiere ser tocada.

Al día siguiente, el Instituto de la Mujer de España pidió retirar el programa del aire, ya que "muestra el abuso sexual a una compañera, en una clara exhibición de violencia de género". El canal calificó la actitud de los participantes como "lamentable", pero, lejos de retirarlo, sólo modificó el horario y pasó el ciclo a la medianoche.

Con abusos en vivo, con sesiones de tortura simuladas y otros recursos, los realities se atreven cada vez a más. Y tienen, claro está, espectadores que aplauden y apoyan desde sus casas.

Para todos los gustos

Aunque tuvo sus años de esplendor (Gran hermano, El bar y Operación triunfo), el reality no tiene pantalla en la TV argentina. En el cable pueden verse, sin embargo, escenas de realities del exterior, cuando algún noticiero reproduce alguna situación.

A fin del año pasado, la televisión británica estrenó Cast off (Desechos, en español), protagonizado por un ciego, una sorda, un parapléjico, una enana, otra con querubismo y un muchacho afectado por la talidomida. Se trata de seis actores que sufren en la realidad las mismas minusvalías que sus personajes y que deben sobrevivir en una isla.

En los Estados Unidos, se emite el reality Pequeña Miss Perfecta, un concurso en busca de "la niña ideal", con los prejuicios del caso. Y MTV América latina hace lo propio con el reality Jersey Shore (ver Livin ...), sobre jóvenes en fiesta permanente, con el gimnasio y el consumo como eje de sus vidas turbulentas.