¿Harías terapia de pareja?

Dicen que cada vez más parejas jóvenes terminan en un consultorio. ¿último recurso antes del final o nuevo comienzo?

Dicen que cada vez más parejas antes de atrincherarse detrás del sillón y la cama, prefieren ir a sentarse en el diván. Sacar los trapitos sucios al sol. Dicen que la terapia de pareja dejó de ser mala palabra. Que cada vez más es una opción para parejas jóvenes. Que algunos ahora saben reconocer que necesitan un interlocutor para resolver conflictos.

Estoy segura de que muchos aterrizan en el consultorio del terapeuta esperando que les de la razón. Que arbitre en la disputa matrimonial y desempate posiciones, que diga de una buena vez: "Fulanito tiene razón". Pero eso no sucede, o no debiera suceder. En todo caso, llegan con esa idea y en la terapia termina pasando de todo. De todo menos eso.

Conozco a una pareja que tenía dificultades para decidir tener o no tener un hijo, cuándo tenerlo. Primero uno quería y el otro no. Después el otro sí quería pero uno ya había dejado de querer... Y terminaron separados, aunque no habían pensado que esa fuera una posibilidad. No es cierto, a pesar de todo, que la terapia engendre rupturas, no al menos si la grieta no estaba allí desde antes...

Otra pareja fue resignada, convencida de que no había salvataje posible para la relación. Fue a buscar la mejor separación posible, porque juntos no podían seguir, pero tampoco podían despegarse. Finalmente no se separaron nada. Más bien volvieron a empezar.

También llegan a la terapia los arrepentidos. Los que cometieron alguna infidelidad y no quieren abandonar el nido. Los que muestran su intención de volver a apostar la pareja inicial. Y el engañado, que no sabe si puede sacarse el enojo de encima, si puede perdonar, o volver a confiar...

Otras veces es la imposición de uno de los dos. Ese no suele ser un buen comienzo... Aunque la cosa puede cambiar después de un par de sesiones.

Puede pasar muchas cosas. Lo cierto es que buena parte de los que apuestan a la terapia de pareja todavía se quieren, aunque sientan que agotaron todos los recursos, que ya no saben cómo hacer. Pero parece que cuando hay una pequeña llama que sigue encendida, todo se puede negociar (en el buen sentido) y para eso nada mejor que un mediador.

¿Y vos? ¿de qué lado estás? ¿harías una terapia de pareja?

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