Amigas son las amigas

La historia de dos amigas sirve como puerta de entrada al mundo de las chicas profesionales de 30 años en una novela escrita a cuatro manos que se vende como chic lit, pero que también busca lectores varones.

Julia Ronacaglio terminó con su novio, Andrés, de la peor manera: ella se fue de casa y tuvo que volver a lo de su mamá. Y lo que es peor, se quedó sin su tienda de ropa. Su mejor amiga, Bárbara Salerno, tampoco anda bien. El trabajo que tiene como productora de un programa de televisión diario la consume, a veces se descubre envidiando desde cierta madurez a una joven compañera que no usa corpiño y tampoco da con un hombre que valga la pena.

Este es el mundo de las chicas de 30, el de Julia y Bárbara, pero también el de Fernanda Nicolini y Mercedes Halfon, las dos autoras de "Te pido un taxi". Esta novela editada por Sudamericana y bien recibida en las librerías (a pocos meses de su presentación ya alcanzó una segunda edición) tiene una rara virtud: fue escrita a cuatro manos, muy a pesar de lo que opina Marguerite Duras desde el epígrafe, "Nadie ha escrito nunca a dúo". "Creo que lo más riesgoso de escribir de a dos era dinamitar nuestra amistad", confiesa Nicolini. Las dos autoras delinearon la historia general, con las aventuras de Julia y Bárbara, y se hicieron cargo de cada uno de estos personajes que narran la historia a dos voces. "La gran ventaja de escribir de a dos, además de ser muy divertido, es que una hacía de editora de la otra, con la distancia suficiente para detectar qué funcionaba y qué no, pero no como una observador externa sino como parte interesada", agrega la media naranja autoral.

Fernanda Nicolini y Mercedes Halfon no sólo escribieron de a dos "Te pido un taxi", sino también el blog autobombo, donde día a día dejan entrever algo de su vida personal y profesional (Nicolini es redactora del diario Crítica y editora de la revista Llegás a Buenos Aires; Halfon escribe en Radar, de Página 12, y subdirige Llegás a Buenos Aires). "Quizás hay un tono en común entre el blog y la novela, o cierta manera de utilizar el humor y la ironía para retratar lo cotidiano", considera Nicolini. "Pero en autobombo cada una sube sus posts sin consultar a la otra y sin necesidad de continuidad con nada. Y, principalmente, son reflexiones o textos autoreferenciales, que nos exponen de manera directa. En la novela, en cambio, cada una de nosotras se escudó de tras de su personajes y, lo más divertido, ¡es ficción!".

Sin embargo, el escudo de los personajes del que hablan sus autoras permite, a veces, adivinar qué hay detrás. Nicolini cuenta de similitudes, de ex novios que se pueden sentir aludidos cuando lean "Te pido un taxi" y de amigas que sirvieron como fuente de anécdotas. "Desde el momento en el que elegimos un recorte de chicas profesionales, como nosotras, las referencias autobiográficas se hicieron inevitables", dice. El itinerario que propone la novela se da en un tiempo y un lugar bien determinados, con personajes que se mueven en la franja de los 30 años, una edad que tiene poco que ver con lo que solía ser. "No había pensado en esto hasta que mi mamá leyó el libro y me dijo Qué difícil es tener 30 en esta época ", cuenta Nicolini. "Ahí me di cuenta de que ella, a mi edad, ya tenía tres hijos y hacía casi diez años que estaba casada. Con esto quiero decir: estamos en una época en la que a los veinte la vida es pura posibilidad, puro ensayo. Y desde afuera está bien visto que así sea. Pero de pronto a partir de los 30, y acá hablo específicamente en el caso de las mujeres, todos esos mandatos sociales que parecían suspendidos, caen. Y el valor ya no es la posibilidad o el cambio sino la certeza: hay que estar en pareja, hay que empezar a pensar en el tema hijos, hay que estar bien posicionada en el trabajo. ¿Y qué pasa si no es así? Tu alrededor se empieza a preocupar por vos aunque a vos no te preocupes".

Con todo, ésta es una historia que podría estar ocurriendo ahora mismo. Pero es sólo chic lit. Y aunque el género pide lectoras, este libro también busca lectores. "En definitiva lo que queríamos era contar una historia", cierra Nicolini. "Una historia inventada a partir de una experiencia común".