"No me siento una sex symbol..."

"... y por eso mismo no había aceptado posar antes porque no quería quedar encasillada; imaginate que sí yo lo hacía de entrada, iba a quedar encajada en ese rubro", dijo la poetisa.

Se hizo famosa en el programa de Marcelo Tinelli por obra y gracia de su voluptuosa cola. Luego la contrató Sofovich e hizo de chica sexy en "El champagne las pone mimosas", y tiempo después decidió virar su carrera hacia un estilo más inocentón, y se dedicó a la escritura de "arrimas", unos veros para el olvido que le delinearon un perfil más cómico que de come hombres. Y así estuvo un tiempo, desechado espectáculos revisteriles, aceptando comedias y hasta escribiendo libros. Hasta que este año se decidió y finalmente volvió a hacer culto de su cuerpo y se anotó con una tapa de
Playboy.

"No me siento una sex symbol y por eso mismo no había aceptado posar antes porque no quería quedar encasillada; imaginate que sí yo lo hacía de entrada, iba a quedar encajada en ese rubro", empezó diciendo la poetiza. Y tras explicar los motivos del "no" pasado, empezó a relatar los fundamentos de la presente aceptación: "Luego de mostrarme como comediante, me decidí, aunque no me gusta mostrarme mucho porque a veces con tanto cuerpo, puedo resultar burda", explicó.

Acto seguido, a los conductores les interesó conocer sí había hecho un buen arreglo económico con la revista, y Francese no dudó en contestar que sí, que le había salido bien hacerse rogar durante tanto tiempo. Y para finalizar relató que le había costado bastante hacerse la femme fatal ante la cámara, y que por ese motivo siguió las indicaciones del fotógrafo y aceptó tomarse un buen trago de vodka para desinhibirse y posar. Ahora su desnudo puede verse en todos los quioscos de diarios y revistas, aún cuando su novio y su padre hubiesen querido impedirlo. Pero así es la historia de Belén, una seudopoeta que se convirtió en conejita.