La historia de una adicta al sexo en recuperación

Después de engañar a su marido hasta el hartazgo, Jennifer terminó en la misma clínica que Tiger Woods.

La adicción al sexo ya apareció en los manuales de psiquiatría. Hipersexualidad, le dicen. No sé si esto termina con las discusiones acerca de si existe o no existe la adicción al sexo. En cualquier caso, cada vez se conocen más historias de estas, pero la de Jennifer no es la típica. Primero porque es mujer y la mayoría de lo sexoadictos son hombres. Y segundo, porque ella no buscaba sexo casual sin ton ni son, sino que era una "engañadora" compulsiva. Siempre tenía algún amante.

Estaba casada con un hombre que ella describe como "lindo, realmente bien parecido, inteligente, divertido, al que todos consideraban muy buen tipo". Pero la verdad no era tan color de rosa: "me era tan familiar que estaba cansada de él", así que salió a buscar a otros. Así como algunas mujeres combaten sus ansiedades yendo a yoga, al gimnasio, a la peluquería o a comprar ropa, Jennifer salía en busca de sexo. "Me pasé los últimos seis años tratando de resetear mi cerebro en lo que se refiere al sexo", confiesa.

A esta altura ya tiene una idea de cuál fue el origen de su conducta sexual. Cuando era chica abusaron de ella. Su padre, mientras aquello sucedía, estaba en la habitación de al lado. En su vida adulta lo que Jennifer más disfrutaba era tener sexo con otro hombre mientras su marido andaba cerca.

Al principio su terapeuta, que no entendía bien lo que pasaba, le dijo que se masturbara más frecuentemente. Obviamente no sirvió para frenar sus impulsos. Finalmente su marido la descubrió. Encontró mails subidos de tono entre ella y su amante. El hombre decidió ser terminal: los reenvió a los familiares de Jennifer y puso en el asunto: "me voy a divorciar de Jennifer y acá está el por qué".

El final del camino fue que Jennifer admitiera que era adicta al sexo. Terminó en The Meadows, la misma clínica de rehabilitación a la que fue Tiger Woods. Hoy, cumplida esa primera etapa de recuperación, va periódicamente a las reuniones de Sexoadictos Anónimos. No pudo recuperar su matrimonio. "Siempre voy a ser una adicta al sexo en recuperación" dice ahora. "Nosotros creemos que el sexo es la necesidad más importante, más importante que la comida".

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