El punto G ¿existe o no existe?

Hace poco investigadores británicos declararon la inexistencia del punto G, ahora unos franceses los desmienten y lo vuelven a poner en su lugar...
El anuncio de que el punto G no existe recorrió todos los medios hace muy poquito. Un grupo de investigadores británicos salieron a decir que lo habían estado buscando en 1800 mujeres y no lo habían encontrado en ninguna. Pero gracias a los arcángeles del Kamasutra, en el mundo también hay investigadores franceses. Y ahora dicen que sí, que está, que siempre estuvo el punto G, en su lugar, donde tiene que estar, aunque no sepamos bien dónde.

Es que este es un asunto delicado. Ni siquiera las mujeres están seguras de haberlo encontrado. Se supone que ellas lo tienen al punto G, pero no se lo encuentran, es una cosa rara... Ahora, lo que sostiene uno de los franceses que salieron al cruce, el ginecólogo Odile Buisson, es que una cosa es preguntarle a una mujer si tiene un punto G y otra muy distinta es probar la existencia del punto G. Porque convengamos, no importa lo que digan las mujeres, las mujeres no tienen muy claro lo que hay adentro de sus vaginas (y que los arcángeles del Kamasutra nos perdonen).

Es que fíjense que los investigadores británicos que le declararon la muerte al punto G no se pusieron a hurgar dentro de las vaginas de las mujeres ¡no! les entregaron unos cuestionarios que ellas respondieron y en observaciones genéticas, y así llegaron a la conclusión que dio vuelta al mundo.

Un cirujano francés, Pierre Foldès, de acuerdo con su coterráneo, explicó que acá no se puede hablar de sí o no, que la sexualidad femenina tiene enorme variabilidad, que depende mucho de la capacidad exploratoria de cada mujer en particular y he aquí la clave: "en el descubrimiento de las partes sensibles de su propio cuerpo, esta zona sensible (el punto G) se volverá más y más funcional. Pero si ella nunca lo ha tocado y nadie más lo ha tocado, como consecuencia, el punto G no existirá para ella".

Los franceses tildaron el estudio de los británicos de "totalitario" y el señor que organizó la conferencia donde se produjo esta indignada desmentida, un tal Sylvain Mimoun, aseguró que un 60 por ciento de las mujeres tienen punto G. Pero además dijo que todos hemos sido víctimas de la tendencia anglosajona a reducir los misterios de la sexualidad en absolutos. "El intento de establecer parámetros claros sobre algo variable y ambiguo", dijo, "es característico de la actitud de los científicos británicos hacia el sexo".

Así que no está todo dicho, señores. Que los británicos no hayan buscado bien o que las mujeres estén un poco confundidas acerca de lo que tienen o no tienen, no quiere decir que el punto G no exista. En todo caso, si las británicas prefieren no tener, no buscar ni encontrar su punto G, allá ellas. Yo, al menos en este asunto en particular, voto por los franceses.

¡Los espero en Facebook!