Una clara vuelta al costumbrismo

Pol-ka tranformó el glamour típico de las telenovelas para pasar al barrio común, el mate, poca plata y problemas económicos de sus protagonistas.
Desde que Adrián Suar inauguró su productora, al unísono, instaló una nueva manera de hacer ficción en televisión. Incorporó el mate, el barrio, el asado, los problemas económicos, las changas y los trabajos comunes y silvestres que en los libretos de telenovela estaban algo prohibidos.

Por ahí hubo alguien que llamó a ese estilo típico de Pol-ka "costumbrismo" y, desde entonces, sí hay yerba, pava, mate y algunos cuantos personajes que la reman, la ficción es etiquetada con este género.

Pasó "Gasoleros", "Campeones", "Son amores", "Son de fierro" y "Por amor a vos" y ahora le llegó el turno a "Alguien que me quiera", que tendrá la dura tarea de reemplazar a un culebrón de aquellos como "Valientes", bastante alejado del costumbrismo.

En la jornada de ayer se abrieron las puertas del Mercado Comunitario del Sur y en media hora los televidentes asistieron a un desfile incesante de personajes.

Sin embargo, lo primero que pudo ver el ojo del tele espectador, aquello que claramente ostenta el mayor protagonismo de la historia, no es un personaje sino un lugar. Nos referimos a la feria comunitaria en la que trabajan los protagonistas y personajes secundarios de la telecomedia.

Por eso, apenas arrancó la ficción, la cámara ingresó lentamente en el mercado para mostrar cada uno de los puestos, a algunos de sus dueños y dejar en claro que ese será el lugar en el cuál se germinará todo el grueso de la historia.

A continuación fueron presentados los cuatro protagonistas de la historia, a bordo de distintas situaciones que revelaron algunos aspectos de sus vidas y sus pasados.

Así, Rodolfo (Osvaldo Laport) salió de la cárcel, Rocío (Andrea Del Boca) se escapó de su esposo y se refugió en la casa de su prima (Pina) - que la incentivó a dejar el morocho de su cabello para pasar desapercibida-, Paloma (Susú Pecoraro), como buena madre aguerrida defendió a su hijo Teo (Ludovico Di Santo) y Armando (Miguel Ángel Rodríguez) fue presentado como un tío solterón y enamorado - de Paloma- que estuvo a cargo de sus sobrinas, mientras su cuñado (Rodolfo) estuvo en prisión.

A raíz de ellos, se fueron conociendo algunos otros personajes: malos, buenos y pintorescos.

Para los jóvenes, hay otros jóvenes que llevarán adelante el camino más dinámico de la historia, y para los adultos, habrá un elenco en sintonía que, según ayer se pudo ver, no sólo demostrará que es posible enamorarse en la adultez, sino también volver a empezar.

Por lo demás, al mate y a los bizcochitos de grasa, se le suma la carne, el pescado, el pan, las verduras, el café, los tatuajes y las delicatessen de una feria que, claramente, es un oda al costumbrismo.