Australia: productoras pierden un juicio por descargas ilegales

Para los jueces es imposible culpar al proveedor de Internet por el uso que le dan sus clientes. Un fallo clave y ... ¿controvertido?
En Australia, 34 productoras cinematográficas internacionales perdieron un juicio contra un proveedor de Internet, acusado de permitir a sus usuarios realizar descargas ilegales de sus películas.

El Tribunal Federal australiano desacreditó la demanda de Universal Pictures, Warner Brothers, 20th Century Fox y otras 20 empresas del sector a la empresa iiNet por haber violado sus derechos de propiedad intelectual, según alegaron.

Según el fallo del juez Dennis Cowdroy, aunque el proveedor de Internet sabía que sus clientes bajaban el contenido y vulneraban los derechos de autor de las productoras, es "imposible hacer responsable del delito" a iiNet, ya que "las pruebas establecen que (la compañía) no hizo más que ofrecer a sus usuarios un servicio de acceso a Internet".

Por un lado, ante la resolución del caso, iiNet expresó su satisfacción por la sentencia y afirmó que es clave no sólo para ellos sino para toda la industria.

Un portavoz de la empresa, que fue respaldado por su competenciaa, indicó: "Ni ahora ni en el pasado hemos apoyado, autorizado o promovido compartir o descargar archivos de manera ilegal en violación de las leyes de propiedad intelectual".

Por su parte, la Federación Australiana Contra el Robo del Copyright (AFACT), que representa a las 34 productoras, se quejó de que el juez recurrió a un tecnicismo legal para truncar su demanda.

Las productoras alegaban que la empresa cometió una trasgredió la ley al no haber impedido que su sistema no transmitiera y ni almacenara las copias ilegales, algo que el juez avaló, aunque no consideró eso como un delito.

Su sentencia admite que la descarga ilegal de archivos a gran escala en Internet es un gran problema, pero no puede actuar contra iiNet "simplemente porque hay que hacer algo para solucionarlo".

El fallo es visto por los expertos como un hito que sienta un precedente judicial para proveedores de servicios de Internet en todo el mundo.