Ricardo Fort, el príncipe ordinario

Se acepta que un millonario recalque todo el tiempo que tiene dinero y que lo gasta sin medir. Pero sería hora de que el público se negara a aceptar ciertas escenas de su vida (y su séquito) que atentan contra el buen gusto.
Hace mucho tiempo que la televisión dejó de ser un medio que educa para pasar a ser sólo un soporte que a veces informa y a veces entretiene, pero ahora es tiempo de poner un freno a ciertas situaciones que rozan lo repudiable. En la jornada de ayer pudo verse a un Ricardo Fort que, en el marco de su propio programa ("Fort Show"), se mostró borracho y a punto de vomitar ante las cámaras.

El marco situacional de esta escena patética fue la fiesta que brindó en su mansión para los "artistas" de Mar del Plata. Claro que antes de arribar a este estado, pudo vérselo saludando a los "fans" que se habían agolpado en la puerta de su vivienda transitoria, recibiendo a los invitados y presentando el backstage.

Pero luego, con varias dosis de alcohol en su cuerpo, su cara, su voz y su actitud fueron mutando y eso también fue mostrado en cámara. Sentado en su sillón, con varias mujeres a su lado, Fort agarraba un vaso, hacía fondo blanco, lo tiraba, tomaba otro y luego emprendía algunas arcadas.

Para colmo tenía a su lado a la "pendevieja" Graciela Alfano que, a pedido del millonario, le dio un apasionado "beso de lengua" a un seudo famoso, algo conocido por un affaire con Celina Rucci.
La cámara entonces se encargó de abandonar la borrachera de Fort para concentrarse en la lengua de la Alfano. De fondo el chocolatero gritaba y todo esto salió al aire.

Más tarde se lo escuchó dar testimonio sobre esta situación y sin reparos admitió: "estoy re en pedo". Luego todos terminaron sumergidos en la pileta; las mujeres con sus elegantes vestidos y Fort y "sus gatos" en calzoncillos.

La única que volvió a dar la nota fue Graciela, que ingresó en la piscina en ropa interior y, acorralada por su conquista del día, continuó besándose apasionadamente. Una escena por demás desagradable, fuera de lugar, innecesaria. Luego el programa mostró otros contenidos (Fort y su estreno teatral, Fort y Carmen Barbieri) pero lo hecho, hecho estaba.

Ahora bien: el público está lejos de ser un ejemplar de "Carmelitas Descalzas", pero un poco de respeto y buen gusto no vendrían nada mal.