Sexo libre de vibradores

Los hombres están saturados de que les traigan los consoladores a la cama y ya hay mujeres que dicen que no los usan como arma de seducción.
Cada vez son más las damas que se animan al vibrador, que se arriman al placer eléctrico de esos aparatitos que prometen orgasmos en colores, pero sobre todo: cumplen. Y esa es una de sus aptitudes más valoradas por las mujeres modernas, el orgasmo firme y consistente del tratamiento con el vibrador.

Tanto es así que, consejo sexológico mediante, no son pocas las que eligen meterse en la cama con sus amantes y con sus vibradores. Una vez más, el vibrador aparece como potente garantía del orgasmo que el hombre tal vez provea o tal vez no. Y esto a muchos tipos los pone de mal humor. O más bien los hace sentir inferiores al cosito de plástico. Algunos que no se bancan competir con el falo a pilas entran en conflicto, incluso, acusan a la mujer de frígida y otros improperios.

La cosa es que el otro día escuché una línea loquísima. Fue en medio de un juego explícito de seducción en el que dos solteras impiadosas le tiraban frases a un rico tipo para ver, al final, con cuál de las dos él elegía quedarse. Era una especie de quién da más con propuestas sexuales como moneda de cambio. En chiste, claro.

Nada de lo que se dijo al principio me sonó a novedad. Por ejemplo: "Te ofrezco un talle 100 y son verdaderas", "Ningún talle 100 se compara a un anal conmigo", "Me encanta que me aten a la cama". Y ahí una de las concursantes soltó la frase que nos dejó a todos rebotando sobre la mesa: "Conmigo todo el sexo es libre de vibradores". Eso: vibrators free. Rico tipo levantó una ceja. Ella, como vio que el efecto de sus palabras hacía olas, fue un poco más allá: "Todos mis orgasmos son tuyos" (se entiende ¿no? Es decir: todos los orgasmos que ella fuera a tener, los tendría gracias a él y sin ninguna otra ayuda). Entonces hubo como un silencio que me hizo sospechar.

En mi afán de clasificarlo todo y adivinar nuevas tendencias intenté averiguar si se trataba de la falsedad marketinera de una seductora de pacotilla o si, detrás de esas palabritas, se ocultaba un verdadero y novedoso anhelo masculino: mujeres que se entreguen al sexo sin estimuladores extra.
El muchacho allí presente admitió que algo de eso hay, que a los hombres no les cae en gracia el aparatito, sobre todo cuando es "necesario". Pero así como lo dijo, se desdijo y peló discurso feminista: "Igual me parece bárbaro que las minas no se queden a esperar que el hombre les provea un orgasmo. Está muy bien: que salgan a buscarlo ellas. Y si para eso hacen falta herramientas, bienvenidas".

Okey, no sé, muchachos ¿en qué quedamos?

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