A prisión por mantener sexo muy ruidoso

Una británica fue condenada a ocho semanas de prisión en suspenso durante un año por no ser más silenciosa a la hora del amor. Los vecinos, al fin, podrán dormir.

A veces pasa que los vecinos hacen ruidos molestos, y peor si es durante la noche; pero a esta mujer se le fue un poco la mano. Caroline Cartwright, de 48 años, fue condenada el viernes en Inglaterra a ocho semanas de prisión en suspenso durante un año por haber infringido la ordenanza que la obligaba a mantener a un nivel tolerable el volumen de sus relaciones sexuales.

La británica primero había recibido una advertencia por exceso de ruido y muy rápido se le impartió una orden de conducta antisocial por incumplimiento.

"He escuchado una corta grabación del ruido que usted hace y entiendo perfectamente que sus vecinos estén contrariados y perturbados. Además, está muy claro (...) que no hace usted ningún esfuerzo para callarse", declaró al dictar su sentencia la jueza Beatrice Bolton.

La jueza argumentó que le infligía una "pena de prisión para disuadirla y si comete usted nuevas infracciones de esta naturaleza, su pena será validada y tendrá que cumplirla", le advirtió a la acusada.

Algunos testigos denunciaron ruidos "sobrenaturales" que hacían pensar que estaban "asesinando" a alguien y que se superponían al ruido de las televisiones vecinas.

La mujer alegó en su defensa la legislación británica asegura "respeto de la vida privada y de una vida familiar" en materia de derechos humanos que En una audiencia previa, la mujer explicó que no lograba bajar el volumen de sus gritos cuando mantenía relaciones sexuales con su marido. Un sonómetro instalado en un apartamento vecino midió hasta 47 decibelios.