¿Puede el sexo de una noche ser el mejor de tu vida?

Para algunos, amor carnal sin compromisos es la mejor ecuación para disfrutar. Para otros, el sexo, como el vino, mejora con los años...
No hay verdades universales sobre el sexo, solamente opiniones. Cualquier afirmación puede resultar un disparate y un acierto al mismo tiempo, depende con quién estemos hablando. Sexo de una sola noche vs. sexo del bueno: ¿contradicción o complemento? ¿más es menos? ¿menos es más?

La otra noche estaba desparramada en el mejor puff del mundo y quedé en medio del fuego cruzado entre JuanMa, defensor del sexo casual y sus posibilidades y Martina, vitivinicultora del sexo de relación. Él aseguró que el mejor sexo de todos lo tuvo en un cuarto de hotel con una mujer a la que no volvió a ver. Martina primero no le creyó y después le empezó a refregar un humillante sentimiento de lástima porque, según ella, esa afirmación demostraba que él nunca había tenido sexo del bueno bueno.

El contraataque de JuanMa fue una dura acusación: "para pasarla bien en serio no hacen falta meses o años de precalentamiento, hace falta soltarse, ser espontáneos y permitirse disfrutar. Algunas personas, como vos, no son capaces de lograr eso en un primer encuentro y por eso dicen que para tener buen sexo hace falta mucho tiempo".

Martina, inconmovible, lo siguió mirando con cara de vos no sabés nada de la vida y le respondió "Vos no entendes el sexo más allá de la química. La química existe, cuando se da es maravilloso y eso está muy bien. Pero después vienen otras cosas. En la medida en que vas conociendo al otro la experiencia sexual crece, se infla como un globo y en algún momento levanta vuelo. Vos no estás ni enterado de que ese proceso existe, porque nunca permaneciste el tiempo suficiente con una persona"

JuanMa dejó de tomarla en serio a la altura de la palabra "globo" y empezó a pelar sonrisa de galán. Para cuando Martina terminó la frase, ya le estaba mostrando los colmillos. "Linda, dame un par de horas y te hago volar ida y vuelta a la luna", le tiró. La discusión siguió, pero perdió seriedad, así que dejé de prestar atención, abandoné, no sin lamentarlo, mi cómoda ubicación en el puff y me fui a tomar alcohol a otra parte. Más tarde los vi irse juntitos. Si me entero de que alguno de los dos cambió de opinión, después les cuento...

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