La guerra de la edad: Moria vs. Aguirre

Decadente, desocupada y dispuesta a hacer todo por un minuto de cámara, días atrás Adriana Aguirre asistió al espectáculo de Jorge Rial, y por obra y gracia de sus palabras terminó convertida en una "co-conductora" del periodista devenido en artista de teatro.

Claro que para lograrlo, decidió jugarse con algunas declaraciones que, por ejemplo, incluyeron la edad de Moria: 68, según el documento que dice haber visto la ex de Ricardo García.

El resto del show se completó con la exhibición de su cola para los plateistas y con los detalles de los treinta kilos que engordó Graciela Alfano en sus tres embarazos.

Sin embargo, todos los programas que retomaron lo sucedido en el teatro "Radio City" le asignaron suma importancia al 68, el número que, de algún modo, Moria elegía mantener en reserva.

Habría podido elegir contarlo para exacerbar el mantenimiento de su figura, para que el resto admire aún más su energía, o para generar más promoción de la medicina ortomolecular, pero no lo hizo, lo prefirió así.

Hasta que a alguien, en este caso "la Aguirre", se le aflojó el pico y buchoneó. Por ese motivo, y con el afán de conocer la reacción de la tercera diva, "Infama" ingresó en su camarín y le pidió su opinión.

Y, como era de suponer, la Casán hizo como sí no supiera y le restó importancia a la cuestión: "No tengo 68, tengo más; tengo 86, se equivocó esa mujer".

La chicana fue atajada por Santiago Del Moro, que eligió preguntarle qué le parecía que alguien "tan importante" como Aguirre se metiera con su edad, y la respuesta de Moria fue contundente: "Tengo que disentir con vos, yo no considero que esta mujer sea tan importante, ¿qué hace?, se cuelga de mí", acotó.

No obstante, cuando el actor siguió intentando ponderar a la Aguirre con la complicidad de Moria, la "bruja" arremetió con todo: "No fue una figura de la cinematografía porque, de hecho, creo que hizo una sola película, reemplazando a Graciela Alfano, que por supuesto encabecé yo. En el teatro tenía imposibilidades para bailar, entonces tenía que hacer puras acrobacias.

No sé sí se implantó pantorrillas o qué, porque se la ve fatal. Aparte estoy harta de que digan "fue una artista"; no existe el "fue", existe el "es", el ahora, el "fue" es para los muertos".

Lo más divertido del caso es que, al momento de efectuar dicho monólogo, a Moria no se le movió un pelo; la defenestró sin asco y para rematarla, cuando Del Moro le dijo que Aguirre estaba en el teléfono, la saludó efusivamente con un "hola Adriana, ¿cómo te va?

Pero fue en vano el saludo "buena onda" porque Aguirre cortó. Moria entonces frunció sus manos y empezó a alejar y acercar sus dedos, gesto comúnmente utilizado para señalar que alguien tiene miedo, ¿será así?