Barbieri en la lista negra de la Legrand

Aunque ella diga que invita a todos, la señora de los almuerzos no puede ni ver a Carmen Barbieri. Y claro, no se sentará a su mesa.

Mirtha lo niega, afirma que su mesa es democrática y que a comer se sientan todos. No obstante, los hechos demuestran lo contrario: aquel que le caiga mal a la señora, no tendrá la posibilidad de compartir uno de sus almuerzos.

Ni Zulma Lobato, ni Ricardo Fort podrán tener su comida de bautismo, ni tampoco Moría Casán, ni Carmen Barbieri podrán experimentar, por el momento, su retorno.

Peleas son peleas, se dice, y hay que acordarse que la conductora "no es rencorosa pero sí memoriosa".

En ese sentido, recuerda muy bien el roce que la había enemistado con Barbieri, tanto que ella misma hizo que tomara estado público nuevamente.

En el programa de ayer la Chiqui se encargó de reflotar esta vieja disputa al decir: "Leí un reportaje de Carmen Barbieri en el que decía que, durante una temporada acá en Mar del Plata (en la que ella estaba alojada en un departamento de acá al lado), cuando salía a la vereda , la gente se desbordaba y yo me quedaba sin público. Eso es mentira, acá hay todos los días entre tres mil y cuatro mil personas. Yo no entiendo a la gente; recuerdo que en ese momento ella era amorosa, me saludaba, y ahora dice esto", señaló.

Recordemos que el conflicto entre ambas se inició el año pasado cuando, a su último programa en la ciudad feliz, Mirtha Legrand invitó a almorzar a Nito Artaza y a Miguel Ángel Cherutti y dejó afuera a Carmen, la reina de la taquilla teatral de ese verano. Y no sólo eso, porque lo que más enojó a la Barbieri fue que la señora dijo al aire que ella había llamado a su producción para exigir una invitación; "me hizo quedar como una figuretti y nada que ver", dijo la capo cómica en ese momento.

Luego pasaría todo un año de ausencia de la protagonista de "Fantástica" en la mesa de Mirtha, pero sin rencillas, ni mensajes, ni conflictos. Hasta ahora.

Ahora la paz parece haber terminado porque La Legrand habló de las declaraciones de Barbieri y hubo programas, como "Bien de Verano," que no dudaron en transmitírselo a una Carmen, que reaccionó atípicamente: "No voy a contestar, no me interesa hablar del tema", fue su pobre respuesta.

¿Adónde habrá quedado su lengua karateca? ¿Por qué habría de abandonar ese pico filoso? La respuesta tal vez pueda encontrarse en su éxito teatral y en la no necesidad de sentarse a la mesa de Mirtha para promocionar su obra.

En cambio la señora quiere seguir con la discordia: "Basta de meterse con la Legrand, déjenme trabajar en paz", sugirió desde su escritorio. Una suplica que se podría responder con un simple: "Sí te gusta Mirtha."