Piletas, mar y sexo ¿buena combinación?

El escenario es encantador, pero la arena, o el cloro de una pileta tienen sus contras. Cómo prepararte para disfrutar del sexo todo terreno.
En las películas vemos a una pareja matándose a la orilla del mar y a ninguno se le raspa el trasero contra la arena. En el cine todo es solamente bueno, exclusivamente fantástico. Pero en la vida misma hasta las escenas más románticas te pueden sacar ampollas. Por eso, nunca está de más llegar preparado para que suceda lo mejor y que al día siguiente estemos listos para sentarnos, sin dolor, en cualquier silla.

Lo cierto es que tener sexo en la playa es tener sexo en un lugar público. Por lo tanto, si los niveles de alcohol no nublan nuestro sano juicio, vamos a intentar ser disimulados. Señores, señoritas, hay ropas que ayudan a atravesar la faena menos notoriamente, por ejemplo, remeras largas para los caballeros (sí, que tapen "eso") y las polleras para las damas serán la opción más cómoda, fresca, práctica y adecuada.

¿Qué onda el sexo adentro del mar? Los especialistas dicen que no es del todo recomendable. Si hay penetración es previsible que entre algo de agua en la vagina y la sal puede resultar irritante (eso sí que no lo vi en ninguna película). Lo mismo pasa con el cloro de una pileta, sin contar que si el agua no está limpia, no es complicado llevarse a casa una infección. Además no es nada sencillo ponerse un preservativo mientras pasan las olas... ¿o sí? La opción tal vez sea evitar la penetración en el agua y guardarla para después. Vale la pena tener en cuenta que en el apuro, la penetración puede no resultar la forma más efectiva para que una mujer logre un orgasmo.

Los preservativos son un must, obviamente. Pero no es nada bonito dejarlos por ahí. Seamos justos, mínimamente educados, ¡no hay que dejarlos tirados! Pero claro, ¿qué hacer con ellos? No es como el envoltorio de un chocolatín que lo podemos tener en el bolsillo o en la cartera hasta que aparezca un tacho de basura ¿Entonces? Una bolsita de esas que sirven para guardar los alimentos sellados viene bárbaro para estas ocasiones. Vamos, que no cuesta nada llevar una bolsita doblada en cuatro.

Ya sé, ustedes dirán que el sexo en la playa no es algo que uno vaya a programar, en todo caso, sucede espontáneamente. Es cierto. De todos modos siempre andamos con pañuelitos de papel encima (al menos las mujeres) y no es como si planeáramos cuándo vamos a estornudar. Tener un kit de sexo en la playa puede ser muy práctico. Piénsenlo.

Que tengan unas felices vacaciones, con mucho sexo y poca arena.

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