¡Ahora, el punto G no existe!

Dicen que la zona erógena femenina por excelencia puede ser algo subjetivo y producto de la imaginación de las mujeres.

Investigadores del King s College de Londres aseguran que el punto G de las mujeres podría ser algo subjetivo "producto de su imaginación" y no existir realmente, después de haber concluido un estudio en 1.800 mujeres sin encontrar prueba alguna de la existencia de esta zona erógena.

Según las conclusiones que aparecen publicadas en el último número de la revista The Journal of Sexual Medicine, esta zona sensible, descubierta hace más de 50 años por el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg -quien la situó en la parte frontal de la vagina- sería realmente un mito "estimulado por las revistas y los terapeutas sexuales".

Todas las mujeres participantes en dicho estudio eran gemelas o mellizas y, al ser preguntadas por la presencia de su punto G, ninguna pareja de hermanas coincidió en la respuesta pese a su similitud genética, sobre todo en el caso de las gemelas. "Si una de las gemelas idénticas respondía que sí, se esperaba que la otra, que tenía genes idénticos, también tuviera la zona erógena, pero este patrón no se produjo", señalan los autores de la investigación.

Por ello, aunque "las mujeres pueden argumentar que la dieta o el ejercicio ayuda a tener el punto G, según destacó en declaraciones a la cadena británica BBC, Tim Spector, uno de los autores del estudio, "en realidad es virtualmente imposible encontrar rastros reales". Esta investigación puede suponer una presión menos para aquellas mujeres que temen que "si no tienen el punto G esto les hace imperfectas", añadió Andrea Burri, también autora de este trabajo, denunciando que "es bastante irresponsable reivindicar la existencia de una entidad que nunca ha sido probada".

Por contra, la sexóloga Beverley Whipple, criticó estas conclusiones ya que, a su juicio, no tiene en cuenta las experiencias de las mujeres lesbianas o bisexuales e ignora el uso de diferentes técnicas sexuales. En febrero de 2008, investigadores de la Universidad de L Aquila (Italia) aseguraron haber encontrado, mediante ultrasonidos, un área de tejido más grueso en la vagina que podría ser la localización exacta de este dudoso punto.