Tendencia en TV: un actor, dos personajes

Ya son varios los actores que pasan toda una tira haciendo más de un personaje. O haciendo de uno que hace de otro. ¿Cómo es la convivencia entre todos?
Ser actor es convertirse en Otro por un rato; mimetizarse con el personaje de un modo tal que los espectadores se crean la gran mentira que da sentido a la ficción. El juego de ocultar la propia identidad para asumir la ajena no es sencillo. Y sin embargo, hay actores dispuestos a duplicar la apuesta: interpretar dos personajes diferentes en el mismo programa. Algo así como la complicada trinidad: dos seres de ficción conviviendo en la misma persona. En los últimos tiempos, la TV ha utilizado ese recurso con muy buenos resultados desde el punto de vista de la actuación.

En Niní (Telefe, lunes a jueves a las 19), Florencia Bertotti es la muchacha sensible y divertida del título, pero las vueltas del guión han hecho que terminara disfrazándose de varón, rebautizándose como Nicolás y trabajando como chofer. Así, cada vez que las escenas lo requieren, Bertotti pasa de la Niní habitual a la Niní que compone y sostiene su mentira para el embajador.

Lo que en Niní es un recurso esporádico, en Jake an Blake (Disney Channel, lunes a jueves a las 22), producida por Cris Morena Group y RGB para Disney, es el corazón de la historia: dos mellizos que deciden intercambiar sus vidas de modo tal que la tira tiene dos personajes protagónicos interpretados por un mismo actor: Benjamín Rojas (ver La historia de...).

En Casi ángeles (Telefe), Mariano Torre tuvo los roles del héroe y el villano en paralelo: Camilo y Juan Cruz, respectivamente. En el caso de Juan Cruz, hubo una dificultad adicional para el actor: hacia el final de la última temporada, el malvado no había perdido las mañas pero sí la juventud de modo tal que Torre debió meterse en el pellejo de un anciano. Agustín Sierra se desdobló en Nacho y Nachito. Julia Calvo supo ser una mala devenida en buena y hasta tuvo que hacer de su propia nieta. En virtud de los viajes en el tiempo que planteó la temporada 2009, varios integrantes del elenco asumieron más de una identidad en determinados capítulos.

Otros ejemplos todavía frescos en la memoria de los televidentes son los de Carla Peterson en Lalola y Mike Amigorena en Los exitosos Pells, ambas creaciones de Sebastián Ortega. A Peterson, le tocó hacer creíble a un hombre (Lalo) que una mañana, maleficio mediante, pasa a vivir en un cuerpo de mujer (Lola). Amigorena, supo ser Martín Pells, el conductor del noticiero y Gonzalo, el actor bohemio contratado para fingir que era Martín.

¿Cómo es la convivencia entre la persona del actor y los dos personajes? ¿Un trío armonioso o una guerra tripartita?

"Al principio lo sentía como un desafío pero cuando comprendí que lograba convencer al elenco y a los técnicos de que Nico existía, me resultó más fácil de lo que imaginaba", responde Florencia Bertotti. En las primeras jornadas de grabación, el personaje masculino le agotaba la voz por el esfuerzo de tener que hablar con tono más grave. Además, la dejaba con dolor de columna, porque "a Nico lo hicimos encorvado para que no se notaran mis lolas", confiesa. "Pero me fui adaptando y lo disfruto -agrega-. Un personaje femenino puede ser muy distinto de mí pero finalmente es alguien con quien comparto el mismo género. Nico, en cambio, exige que me adapte a los modales y a la psicología de un varón. Y esto lo tomo como un reto y me entusiasma mucho".

Bertotti es una mujer bella sin más remedio que afearse para convertirse en Nico. ¿Sentirá un golpe al ego al verse transformada en un varón poco agraciado". "No, no pienso tanto en cómo me veo sino en transmitir las sensaciones que vive el personaje -contesta-. Cuanto peor luzca Nicolás y más apague la belleza de Niní, más acercará al público al personaje de Niní, ya que el espectador piensa: ¡pobre, mirá lo que tiene que pasar para estar cerca de la persona que ama! Y ni siquiera puede disfrutar de ese acercamiento porque está basado en una mentira. Lo importante es contar el cuento que queremos contar. Y si eso se consigue con Nicolás disfrazado de mono, para mí va a estar bien", asegura Bertotti.

¿Con qué criterio se utiliza el recurso de la multiplicidad de roles para un mismo actor?

 "Cuando esa elección corresponde a una necesidad de la historia y si se cuenta con un actor capacitado para resolverlo bien", responde Leandro Calderone, autor de Casi ángeles. "Con Cris (Morena) juzgamos que el hecho de que Mariano Torre hiciera el héroe (Camilo) y el villano (Juan Cruz) nos ofrecía un espejo interesante. En el programa, los adolescentes encarnan la lucha por recuperar los valores dentro de un mundo en crisis mientras que Juan Cruz funcionaba más como un concepto que como un personaje: él representaba esa densidad contra la que uno a veces siente que no puede pelear. En ese esquema, Camilo aparece como el héroe ético, el que se sacrifica por los demás, el que tiene una misión y la cumple, aunque le cueste mucho".

¿Terminan los actores que componen dos personajes antagónicos y los autores que los escriben prefiriendo a uno de los dos?

"Sí, generalmente el villano atrae más -admite Calderone-. Ellos tienen la impunidad de la que el héroe carece y eso le da más posibilidades al autor y al actor". "El caso de Julia Calvo en Casi ángeles demuestra lo que se puede hacer en un guión cuando las cualidades del actor lo permiten -sigue diciendo el guionista de Cris Morena-. Julia empezó siendo la villana absoluta en el rol de la cruel Justina. Al final de la primera temporada, compuso a una prima de Justina que era físicamente idéntica a ella pero buena persona. En la segunda temporada, Julia tuvo interpretar a Justina haciéndose pasar por su prima buena. Lentamente, Justina fue transformándose realmente en buena; no se convirtió en su prima, sino que se redimió. Entonces, Julia compuso a una Justina redimida. Por si fuera poco, en algunos capítulos de la última temporada, cuando se vio el futuro, Julia tuvo que hacer de su propia nieta".