La Chiqui tiene a Fort entre ceja y ceja

La señora de los almuerzos se sintió opacada por el multimillonario Ricardo Fort y dejó algo bien claro: No lo quiere en sus almuerzos.
No está acostumbrada a que le quiten el protagonismo y, por si acaso sucede, ella misma se encarga de refrendar su lugar de privilegio, al mando de puros auto elogios.

Así fue, es y será siempre Mirtha Legrand, una de las divas más importantes de la televisión. No obstante, durante la velada de fin de año, la señora debió vivir uno de esos momentos que no le apetecen transitar demasiado.

Era, como siempre, la anfitriona del festejo en el Hotel Costa Galana; había ingresado con la clásica música de sus almuerzos y se había ubicado en la mesa central del salón. Toda la velada se desarrollaba al compás de sus tiempos y deseos, hasta que, de golpe y porrazo, su presencia se vio opacada por el ingreso de otra figura.

Ricardo Fort hizo su ingreso al lujoso recinto marplatense y las miradas se perdieron todas con él. De fondo sonaba el "I know you want me" de Pitbull, aquél tema que inmediatamente conecta a la gente con la figura del multimillonario. Y ahí nomás, el rostro de Mirtha se desfiguró. No podía explicar cómo, de un momento para otro, su protagonismo se había disuelto, para quedarse con un paracaidista mediático.

Por otra parte, Ricky estaba acompañado por un séquito de cuarenta personas, un número mucho más amplio que el que rodeaba a Mirtha.

Fue así que Mirtha no pudo aguantar tanta humillación, y tras asentar que se sentía invadida, se retirar a su suite. Pero antes dejó un recado: en conversación con su productora general, ordenó incluir a Fort entre las personalidades que no se sentarán en su mesa.