Sandro, ¡Gracias por tu magia!

El lunes 4 de enero en Mendoza, falleció el mítico cantante como consecuencia de un cuadro séptico.

Su vida se apagó, pero su leyenda jamás morirá. Se llamaba Roberto Sánchez pero se lo conocía como "el Elvis" argentino. Supo conquistar a tres generaciones a fuerza de talento, carisma y desenfado. Un ídolo popular como pocos se fue para no volver.

"Tras dejar el cigarrillo soñé muchas veces que quería fumar y no podía. Se me rompía o no tenía fuego. Eran pesadillas en las que Dios me ponía a prueba", detalló en una oportunidad. Era conciente de su enfermedad, tenía un enfisema pulmonar y su vida tenía fecha de vencimiento.

Y no pudo más, dijo basta. Luego del deceso fue velado en el Congreso a la vista de muchísima gente que se dio cita en el lugar. Tití Fernández con su esposa, Georgina Barbarrosa, Jairo, Daniel Scioli y hasta Susana Giménez fueron algunos de los famosos que se acercaron a despedirlo.

"No quiero que me lloren cuando me vaya a la eternidad, quiero que me recuerden como a la misma felicidad", pedía Sandro en una de sus canciones, pero resulta difícil, muy difícil.