Por siempre Sandro

A 45 días de una desigual lucha por vivir, el lunes 4 de enero del recién nacido 2010, a las nueve menos veinte de la noche, el nuevo corazón de Sandro dejó de latir.

Los médicos lo lloraron como a un hijo, al igual que Olga, su mujer, que sabrá siempre que fue la última y la que más amó. Se fue, además de un enorme artista, un hombre bueno.

La larga agonía se había iniciado una semana antes del 20 de noviembre de 2009, cuando, por primera vez, Nora Lafón llamó a todos los medios: "Sandro entró en tiempo de descuento, es ahora o nunca, sino aparecen los órganos."

Pero luego aparecería un donante y la noticia del trasplante se haría realidad. Sandro les había dicho a los médicos antes de arrancara la operación: "Confo en ustedes porque Dios los eligió para este día, tengamos fe".

Los primeros días transcurrieron a pura expectativa, pero el correr del tiempo hizo que su estado se deteriora cada día más.

El 4 de enero ser recordado como el da en que murió el ídolo, aquel chico de Valentín Alsina que repartía bidones de kerosén con su padre, pero también como la fecha en que nació el mito.