Las Botineras van al cielo

No todo es plata y glamour en "Botineras": ayer, el personaje de Emme se metió donde no debía y terminó asesinada por el malvado que encarna Gonzalo Valenzuela.

De a poco, la historia policial que tanto promete "Botineras" está apareciendo, y como en todo policial, las muertes tampoco tardan en aparecer. La primera víctima en pasar directamente de un boliche a un nicho en el cementerio fue Solange, la "Botinera" que encarna Emme en la ficción de Telefe.

La historia llevó a que Solange descubra los tétricos planes que Tato, el descarnado representante que da vida Damián De Santo: una droga que potencia el nivel y el rendimiento de futbolistas, droga tan ilegal como peligrosa.

Solange no sólo se asustó por escuchar lo que no debía, sino porque supo también que el destinatario de esa droga era su novio (de la ficción, por supuesto), Walter, el futbolista en ascenso que encarna Rodrigo Guirao Díaz.

El trabajo sucio, el que apretó el gatillo, no fue el representante cuasi mafioso de Tato, sino su lacayo sin escrúpulos, Nino, que seduce con el acento extranjero tan típico de Gonzalo Valenzuela pero que asesina como alguien a quién no le circula sangre por las venas.

El golpe bajo de la ficción fue que Solange, que nunca negó su condición de "Botinera", era la única que parecía realmente enamorada de su futbolista, algo que aunque no se diga, es muy pero muy extraño entre las botineras de la vida real y de la ficción.

Esta muerte no forma parte de la reestructuración que está sufriendo la historia para levantar los números de rating, sino que es algo que la trama preveía desde el debut de la serie. Pero para los que digan que las "Botineras" sólo están para divertirse y vivir de arriba con la billetera de sus maridos / novios, sepan que las que están en el prime time de Telefe además deben andar con cuidado, porque si se meten donde no deben, terminan muertas (en la ficción, que significa quedar sin trabajo)