Y fue rock

Clásicos, invitados, declaraciones picantes y más. Un Andrés Calamaro contundente en su anteúltimo show del año. La crónica, acá.
Andrés Calamaro ofreció un potente show en el Club Ciudad de Buenos Aires colmado, donde presentó su disco "Andrés, obras incompletas", acompañado por músicos amigos como Fito Páez, Adrián Dárgelos y Vicentino, con quienes rindió homenaje a aquellos artistas cuya obra lo influenciaron.

El Salmón arrancó con "Jumping Jack Flash", de los Rolling Stones, un show que se extendió más de dos horas y que llevó adelante de la mano de Adrián Dárgelos, Fito Páez, Vicentico y los Bueyes -integrantes de la Bersuit- entre otros invitados, ante más de 30 mil personas.

Con estos invitados y su notable banda, Calamaro repasó temas suyos, de Los Rodríguez y de la época de Los Abuelos de la Nada.

Enrique Cadícamo, Violeta Parra, los hermanos Virgilio y Homero Expósito, Mercedes Sosa, Lou Reed, Led Zeppellin, Dire Straits, Chavela Vargas y Joaquín Sabina son algunos de los músicos, intérpretes y compositores que un histriónico y maduro Calamaro evocó en el escenario, mate amargo en mano, "para endulzar la garganta".

A veces simulaba algún timbre de voz y entonces lo que parecía oírse era la cadencia del Polaco Goyeneche o de Chavela; o abría y cerraba algún tema propio con fragmentos de canciones ajenas como hizo con "El día de la mujer mundial" y "Escalera al cielo" o en "Carnaval de Brasil" y "Walk on the wild side".

"Ante todo mucha calma", dijo Calamaro parafraseando a Siniestro Total antes de anunciar "unas palabras subversivas" y disparar: "qué buena noche para pedir pena de muerte a los asesinos en 48 horas. Tenemos la Esma acá nomás, no hace falta que venga Manu Chao para contarnos. Manu, sos un Dios, pero ya sabemos".

Esas fueron las primeras palabras con que el artista se dirigió al público de manera menos escueta que con un sentido pero breve gracias, thanks o grazie Buenos Aires.

Así se refirió al juicio por crímenes de lesa humanidad que a más de 30 años la Justicia argentina realiza contra Alfredo Astiz y otros represores de la ex Escuela de Mecánica de la Armada que actuaron durante la última dictadura militar, cuyo edificio funcionó como el centro clandestino de detención ilegal donde fueron torturados y asesinados miles de argentinos durante la última dictadura militar.

Antes de esto ya había pasado el líder de los Babasónicos sobre el escenario con una versión muy propia -melosa, lenta, canchera y de un dramatismo kistch- del tema "Los aviones": "Dargelos, Buenos Aires es tuya, ya lo creo", sentenció Calamaro después de impecable actuación.

Los guiños continuaron durante todo el recital, con temas como "Pica mi caballo", de Miguel Abuelo; y "Fiesta cervezal", de Pappo; con una pantalla detrás del escenario que proyectaba imágenes de "los chicos": Luca Prodan, Federico Moura, Pappo, Julián Infante y Guillermo Martín.

Después de mucho tiempo el Salmón revisó una parte de su archivo que no había tocado: la de los años 80, al interpretar "mil Horas" y "Por Mirarte", del notable disco homónimo que Andrés edito allá por el año 87, y que hoy es pieza de culto.

No faltaron clásicos como "Estadio Azteca", "Mi enfermedad", y la bellísima balada de los Rodríguez "La mirada del adiós", en una noche donde el artista le pasaba un fragmento al público para que lo tararee fuerte porque estaban grabando en vivo.

"Gracias público, porque sin ustedes acá seríamos los mismos músicos que somos pero en casa comiendo empanadas y viendo Doctor House", ironizó antes de presentar un bloque tanguero que vino con De Bueyes y conmovió con "Los mareados" y "Naranjo en flor", a los que casi al final sumó "volver".

Fito llegó para cantar "Crímenes perfectos" y "El canal 69"; seguido por Vicentico con "Tuyo siempre" y "Flaca", que terminó siendo a tres voces porque se sumo Dárgelos, en un toque muy emotivo, que cosecho innumerables aplausos, mientras que a solas, Andrés se despacho con "El perro", una canción del quíntuple disco "El Salmón"

Como ocurre desde hace tiempo el final fue con "Paloma", ese himno consagrado por la gente, que se apropio de él y le hace uso y abuso de las estrofas como corresponde a grandes canciones populares. Calamaro repetirá este ritual de despedida del 2009 esta noche en el Luna Park, antes de tomarse un merecido descanso.

Fuente: Télam